Primera Parte
Hace mas o menos tres días, revisando información en la red me tope con este comic sobre un tal “Dilbert”, el cual respondía a las preguntas que le hacia su madre, relacionadas sobre su trabajo.
¿Arquitecto= Trabaja hasta tarde + le pagan poco + no lo pescan + no concreta nada?
Segunda Parte
Ese mismo día en la tarde me puse a leer la revista Vivienda y Decoración del diario El Mercurio, la que en su ultima pagina tiene la columna de opinión del arquitecto Felipe Assadi, en la que presenta el dialogo entre un “Hombre detrás del escritorio (Hde)”, un supuesto agente inmobiliario, por lo que se puede suponer y un “Arquitecto (A)”.
La conversación avanza con Hde opinando sobre arquitectura y A manteniendo la boca callada y aceptando a raja tabla lo que este “genio” le sigue proponiendo.
¿Arquitectura = Hanzel y Gretel por 15 pisos?
¿Que es lo que pasa a la gente con los arquitectos?
Es verdad, estas dos situaciones son ficticias y seguramente mas extrema que lo que en la realidad pueda suceder, pero a la vez no es menos cierto que esta condición a la que los arquitectos nos vemos afectados es recurrente.
El estigma de ser meros dibujantes o simples volados, denominaciones más que populares para referirse a los arquitectos, parece no incomodarnos; es más, creo que lo aceptamos de buena gana.
Creo que esto debiera terminarse de una vez, empezar a querernos un poco más y darnos cuenta lo que realmente valemos.
Es cierto que tenemos mala arquitectura y malos arquitectos, los que ayudan a validar la imagen que se tiene de nosotros, pero es cierto también que tenemos excelentes arquitectos y profesionales, que han hecho posible cada vez más que la arquitectura chilena sea un referente mundial.
Es nuestro deber por lo tanto influir en el futuro de la práctica siendo responsables y activos y no permitir que tantos “Hde” nos pidan hacer “mirror” y pintar sus edificios de color rosado con balcones celestes para que se vean más acogedores.
HASTA CUANDO CARAJO











Arquitectos por Chile. Voluntarios
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Cómo reconocer los daños en su...





¿y si a la gente (cliente) le gustan las jardineras y el color rosado? … ¿por qué quitárselas creyéndonos dueños de la verdad?
aquí volvemos a la vieja cuestión de si la arquitectura es un arte o profesión de servicio. creo yo que es ambas, siendo la libertad del arquitecto elegir que camino seguir.
hay que saber distinguir cuando una cosa esta bien, no por estética sino por si resolvió el problema. punto aparte son aquellos experientos que sin haber funcionado sirven como experiencia para saber que no hacer. ambos caminos, reitero, son válidos. siendo unos los responsables del adjetivo de volados y otros de que la arquitectura chilena sea un pequeño referente a nivel mundial.
más que aceptar el mirror o no, hay una cuestion básica con los inmobiliarios y es que una fachada sur no puede ser igual a una poniente. el día que entiendan eso va a cambiar la arquitectura en nuestras ciudades.
como última cosa cuento una anécdota que recuerdo de mi 1º año de arquitectura: cuando visitamos el edificio de la cepal con el resto de mi generación, deslumbrados ante una “Obra de Arquitectura” (con mayúsculas) y aparecieron por los pasillos los funcionarios, de colación a esa hora, y nos preguntaron que estudiabamos.
-Arquitectura. dijimos.
-Que bueno- nos gritaron desde arriba -Así aprenderán a no hacer edificios tan malos como este.
¡Plop!
pd. la tercera columna de la foto no se lee. no pude saber como terminaba la historia.