
Nuevamente hacemos un repaso sobre las recientes publicaciones de ACTAR. Aquí, o acá, podrás encontrar post anteriores al respecto.
“La arquitectura moderna es inseparable de la guerra. Recicla técnicas y materiales desarrollados por el ejército y crea una forma de domesticidad de posguerra, un arma poderosa de propaganda. Como parte de la campaña cuidadosamente orquestada se lanzarán al mundo entero imágenes virtuosamente diseñadas de la felicidad doméstica”.
Esta relación entre arquitectura y guerra no es nueva: las ciudades en su origen fueron fortificaciones para defenderse. Beatriz Colomina nos transporta a los años 50, ya terminada la Segunda Guerra Mundial. Esta correspondencia que se produce entre guerra y arquitectura son lazos profundos e intrínsecos, que la autora nos expone de manera entretenida, con númerosos ejemplos, anécdotas, fotografías y profesionalismo en datos históricos. Una mirada desde diversos y originales puntos de vista que ayudan a construir una imagen total de la época… Un libro excitante, con insólitas comparaciones, escrito por una experta en la materia.
Para tener una idea de que trata el libro, he citado, resumido o comentado algún aspecto sobre cada capítulo. Finalmente el tema no queda en el pasado, la relación entre la arquitectura y la guerra, la domesticidad, el refugio, la seguridad y la sobreexposición son temas vigentes y reales que quedan insinuados al final del artículo.
Introducción: Construido en los Estados UnidosSi en el pasado fue Norte América quién admiraba la arquitectura Europea, después de la Segunda Guerra Mundial, es Europa quién se fascina con los Estados Unidos. No es la arquitectura de Estilo Internacional con ideas importadas del viejo continente, sino arquitectura propiamente local, surgida posguerra. ¿Qué está sucediendo en EEUU?Entrevistas y escritos de los Smithson desde Londres, dan cuenta de su admiración por la Casa Eames de California, y en general, los europeos, a través de la publicidad, y revistas populares, admiran los productos del “Good Life” (el Buen Vivir) que se ofrecen en EEUU: automóviles, electrodomésticos, comida, juguetes, muebles, ropa y el césped. La arquitectura era uno más de estos objetos de consumo. La arquitectura entendida como bien de consumo y un nuevo culto por la domesticidad, se debe también a instituciones como el MoMA de NY, y la Revista Arts & Architecture, bajo la dirección de John Entenza. El primero, encarga una serie de casas modelos, que instalará en su propio jardín, por su parte, Arts & Architecture patrocina el programa “Case Study”, (la casa Eames, forma parte de este programa). “Al convertirse las casas modelos en inseparables del conjunto de productos que exhibían, la arquitectura doméstica, quedó absorbida por un flujo de imágenes, y una nueva forma de domesticidad surgió de las imágenes mismas. Ambos programas estaban relacionados con la guerra. Al tiempo que los fabricantes transformaban la industria de guerra en industria de paz, pasando de misiles a la lavadoras, las instituciones culturales transformaban las estrategias de guerra para nuevos fines”. “La arquitectura moderna es inseparable de la guerra, no sólo porque emerge y se desarrolla en torno a los años de la Primera Guerra Mundial,- lo que también podría decirse de la vanguardia artística-, sino en un sentido mucho más intimo: la arquitectura moderna tomó prestadas –”recicló” sería el vocablo más preciso- las técnicas, los materiales, y los métodos que habían sido desarrollados para el ejercito”. Más adelante, Beatriz Colomina apoya esta afirmación con casos específicos donde esto sucede.
La arquitectura de posguerra, según la autora, fue una arquitectura “agresivamente feliz”. El tema de la domesticidad, era un arma potente lanzada celosamente al mundo: se tuvo especial cuidado y maestría en publicar imágenes que promocionaran el hogar como el paraíso.
Capitulo 1: 1949Durante la guerra los arquitectos tuvieron que inventarse otras ocupaciones ya que su oficio, no era prioridad. Por ejemplo, Charles y Ray Eames, formaron una compañía con John Entenza para producir productos de contrachapado. En 1941-1942, diseñan una tablilla ortopédica en contrachapado moldeado especialmente para la Marina de los EEUU destinada a reemplazar la tablilla de metal utilizada hasta entonces que no sujetaba suficientemente la pierna, y producía la gangrena.

La Casa de California de los Eames, merece especial atención en este libro, por personificar fielmente, postulados de arquitectura moderna. Le Corbusier escribió en L’Esprit nouveau: “Las casas deben fabricarse de una sólo pieza, hechas por herramientas mecánicas en la fábrica (…) Es en las fabricas de aviones donde los soldados-arquitectos han decidido construir sus casas. Y han decidido construir esta casa como se construye un avión, con los mismos métodos, estructurales: armadura ligera, tirantes metálicos, soportes tubulares.” La casa de los Eames, representa la realización de los sueños de Le Corbusier: fabricación industrial, nuevos materiales, nuevas técnicas constructivas. La casa fue construida a partir de componenetes prefabricados existentes, ensamblados desde el remolque de un camión, en tan sólo día y medio. “Es difícil imaginar un gesto tan radical, y fue precisamente ese radicalismo lo que atrajo la atención mundial”.
Otro aspecto que nos ayuda a entender el clima que se vive después de la guerra es la reorientación hacia la clase media, tenemos el caso, del enfásis que le da el MoMA: “Es importante evaluar la influencia de los programas del museo durante los años de guerra”. Las casas construídas en el jardín del museo, como la de Marcel Breuer, estaba drigida al commuter, “persona que se desplaza cada día desde su domicilio hasta el lugar de trabajo; un hombre que bordea la treintena, que trabaja en la ciudad pero vive en las afueras (suburbs) con su mujer y sus dos hijos”.

Capítulo 2: La DDU en el MoMAUno de los ejemplos en que se adapta la arquitectura local a las necesidades de la guerra fue el diseño de las DDU:Dymaxion Deployments Units. Buckminister Fuller se encarga de reciclar arquitectura cotidiana o más bién unidades ingenieriles de graneros de acero corrugado galvanizado, que relucían en medio de los campos de trigo en el estado de Missouri por eficientes refugios de guerra prefabricados y producidos en serie. Estos bidones que eran diseñados para proteger el grano contra agresiones de roedores y climáticas, podrían servir como refugios de emergencias de fácil transporte alrededor del mundo. Para muchos este objeto fue clasificado como un Readymade, concepto introducido por Marcel Duchamp. Calzaba como readymade la ausencia de lo estético, su producción en serie, la previa elección del objeto, la posterior inscripción y el hecho de tener que ser expuesto en un museo, (en el caso de la DDU, se mostró en el MoMA).

La DDU, era una casa camuflada: “Las superficies circulares y onduladas, desvían fragmentos de bomba y los detritos voladores”. Además su forma circular la hacía “irreconsible como casa, frente a un bombardeo, en que se acostumbraba a derribar edificios cuadrados”.
Capítulo 3: La Casa EamesDe Mies, los Eames recogieron la idea de que la arquitectura era exhibición y la desarrollaron: el como distribuir los objetos en el espacio y el diseño gráfico, como inseparable de la arquitectura. Mientras que Mies se hizo famoso, por su “menos es más” los Eames, dijieron que su “objetivo era simplemente proporcionar el máximo de lo mejor para el mayor número de personas por el mínimo de coste”. Desde principios de siglo la arquitectura se utiliza como escenario para comercializar moda, de hecho la historia de la arquitectura moderna, es de la historia del “showroom”, de la exposición.
Los Eames se fascinaban por el circo, en varias de sus conferencias recurrían a sus imágenes y comparaciones. “(…) y sin embargo, dentro de este aparente libertinaje, encontramos una disciplina casi increíble. Existe una jerarquía estricta de eventos y una eliminación de posibilidades bajo estrés, de tal modo que a un evento le pueda surgir automáticamente otro. La disposición del circo bajo la cárpa se parece más a la planta de la Acrópolis que a cualquier otra cosa”.”En muchos sentidos, esto era los Eames pensaban que era la arquitectura: el continuo espectáculo teatral de la vida cotidiana, entendido como un ejercicio sometido a restricciones más, que de expresión personal.”…”Para los Eames, todo era arquitectura, desde la colocación de una mesa para el desayuno hasta una actuación circense”.

Capítulo 4: Césped en guerra.El soldado americano sueña con el hogar que le espera. La revista Life publica numerosas imágenes del césped del hogar, y estos números son enviados a los soldados en guerra, con la alentadora idea de que “el hogar, es el mismo de siempre.” “El césped era una terapia de guerra. Los soldados llegaban psicológicamente destruidos. Durante el conflicto, la jardinería se consideraba más eficaz, que ninguna otra forma de terapia para curar a los veteranos hospitalizados en el Pacífico Sur:”De algún modo, estos hombres encontraron paz y una nueva confianza en sí mismos.”
El césped también fue escenario de casas enterradas, búnkers bajo este, trincheras… que se contraponían a las casas.

Capítulo 5: Arquitectura de rayos x“El desarrollo de los rayos x, coincide con el de la casa moderna. Exactamente en el mismo momento en que los rayos x exhiben el interior del cuerpo al ojo público, la casa moderna exhibe su interior. “Así como Mies describe su arquitectura en términos de “piel y huesos”, refiriéndose a la estructura del Rascacielos de Cristal de 1922 como el “esqueleto”, dibujando el edificio como se vería en una radiografía…” La arquitectura de aquella época se vio influenciada por la tuberculosis, la falta de luz, mala ventilación… son culpas a las que se les atribuye la enfermedad y que la arquitectura moderna intenta resolver.“La vanguardia arquitectónica histórica europea podría, por tanto, ser considerada desde el punto de vista de las asociaciones entre la arquitectura moderna y la tuberculosis, centrándose en el paradigma de los rayos x.”

También son repasadas en este capítulo, la Casa de Cristal de Johnson, la casa Farnsworth y la casa del Futuro de los Smithson. Y las películas “Powers of Ten”, “Glimpses”, y “Sample Lesson”, de los Eames.

Capítulo 8: La casa Subterránea
“La casa de la guerra fría era el vehículo de escape inmóvil; el habitante del futuro era capaz de escapar sin moverse del lugar. La casa se había convertido finalmente en el mundo entero.”

EpílogoBeatriz Colomina nos anuncia esta estrecha dependencia entre arquitectura y guerra, no sólo como algo del pasado, sino como un hecho tan contingente como real de nuestros días. El libro fue escrito entre dos guerras: el bombardeo de Bagdad de 1991 y la guerra de Irak, el manuscrito estaba terminado, cuando próximo a su departamento en Manhattan, ocurre el ataque al World Trade Center del 11 de Septiembre 2001. Ella misma dice: “El texto que había escrito sobre la miríada de efectos de la militarización de lo doméstico en la América de posguerra ya no parecía histórico. Estábamos viviéndolo ahora. Demasiado cerca para escribir sobre ello.”
“La Segunda Guerra Mundial tuvo también un impacto decisivo en arquitectura y, con la nueva forma de guerra inagurada por el 11-S, nuevas actitudes con respecto al espacio emergen; un nuevo modo de entender la construcción, la vigilancia, la calidad del aire, y así sucesivamente. Y de nuevo aumenta nuestra sensibilidad ante las complejas relaciones entre lo público y lo privado. Tomemos el papel que tuvo internet en la planificación y ejecución del atentado del World Trade. Dinero, instrucciones e ideas circularon a través del espacio, usando bibliotecas y otras instituciones públicas como fachada para intercambios ultra privados, ultra secretos.”
Hoy en día, como anuncia el Epílogo, ya no son los mismos aspectos que relacionan arquitectura y guerra… hace un tiempo publicamos un review del último número de la revista Volume: “Cities Unbuit” que se presenta como investigación en la arquitectura de la destrucción que ofrece un detallado análisis sobre implicaciones espaciales y sociales de la destrucción en varias partes del mundo y artículos que discuten en torno migraciones y desplazamientos, “arquitectura de la guerra”, y “arquitectura de postguerra”, herencias e intervenciones culturales y estrategias postreconstructivas. Esta revista podría ser la parte II del libro, una actualización de tema.
Personalmente, encuentro el formato del libro incomodo. Esta dividido en dos partes: superior e inferior. La primera son fotografías y la inferior el texto que va referenciando las imagenes, que el lector debe buscar en la parte superior… ejercicio que sobra, a mi parecer… Pero esto es un detalle, una vez que se esta sumido en la lectura de tan interesante relato. Por su gran cantidad de material fotográfico, el libro parece responder a la importancia que se le atribuye a las imágenes durante la arquitectura moderna,…como sea, es un excelente complemento al texto.
Beatriz Colomina es Profesora de Arquitectura, directora de Doctorado en Arquitectura y del Programa Media and Modernity de la Universidad de Princeton. Es autora de Privacy an Publicity: Modern Architecture as Mass Media (MIT Press, 1994) y Doble exposición: Arquitectura a través del arte (Akal, 2006), editora de Architecureproduction (Princeton Architectural Press, 1988), Sexuality and Space (PAP, 1992), y coditora de Cold War Hot Houses: Inventing Postwar Culture from Cockpit to Playboy (PAP, 2004).
Publica : ACTAR
Autor: Beatriz Colomina
Diseñador Gráfico: Reinhard Steger
Traducción: Beatriz Preciado
Corrección: Irene Pérez-Porro/ Joaquina Ballarín
Impresión: Ingoprint SA
Lengua: disponible en español e inglés
Precio: Internacional 39.00 €/España/Portugal 37.00 €
Ilustraciones:Color y Bitono
Cubierta: Tapa Dura:
Medidas:15 x 30 cm.
Número de paginas: 320
















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