
Leemos en la editorial de la Revista Ca 132, dedicada al Negocio Imbobiliario:
“Como país, hemos elegido el modelo de libre mercado, pero como arquitectos, urbanistas, docentes de arquitectura o administradores públicos, a menudo damos muestras de no tener conocimiento ni control de las reglas sobre las cuales se decide la construcción de las ciudades, en el marco de ese modelo en que nos desenvolvemos actualmente.

Al abordar este número, quisimos hacerlo desde diferentes enfoques constructivos respecto al vínculo vital entre la producción arquitectónica y el negocio inmobiliario. Abordar este tema desde el punto de vista del victimizado, o en un afán meramente crítico, pudo ser el camino más fácil, en circunstancias de que los puntos de fricción entre el arrollador desarrollo inmobiliario reciente y la desprotección del patrimonio, de las redes y de la morfología urbana que configuran los barrios han sido temas tocados de manera exclusiva en ediciones anteriores (CA 127: Ciudadanía y CA 130: Patrimonio).
Podríamos, en efecto, presentar aquí cientos de casos donde nuevos proyectos, poco o mal pensados, que parecen estar liquidando -si es que ya no lo hicieron- la gallina de los huevos de oro: vendiendo vida de barrio desarticulando el barrio, vendiendo vista tapando la vista, ofreciendo colectividad atochando conexiones, vendiendo vida de campo densificando el suburbio como una población urbana cualquiera. Pero lo cierto es que detrás de cada decisión hay arquitectos vinculados, directa o indirectamente, a todo el desarrollo inmobiliario, el que está directamente relacionado con la economía nacional y, antes que eso, con nuestro pan de cada día.
Sin embargo, acaso si a contracorriente, optamos por priorizar los puntos de vista constructivos: si la energía inmobiliaria bien canalizada es una herramienta que puede impulsar ciudades como centros internacionales de negocios, cultura o turismo, ¿qué nos hace falta para potenciar al máximo esa energía que no nos ha faltado en los últimos años? El desarrollo inmobiliario puede ir de la mano con la creación o mejoramiento de los espacios púbicos y de la vivienda social, como también puede contribuir eficazmente al repoblamiento y la revitalización de zonas urbanas patrimoniales. Ello, siempre y cuando exista una visión integral de lo que se quiere lograr, es decir, un objetivo final no sólo estadístico, sino que también visual y espacial: un diseño capaz de plasmar una coherencia ética tanto como normativa.
Por eso, al finalizar la elaboración de la presente entrega de revista CA, quedo con la sensación de que el fondo del problema tiene mucho de prejuicio y de miopía. Pensemos en la habitual satanización del proceso inmobiliario en la profesión del arquitecto y el tabú del lucro en la enseñanza de la arquitectura. En la realidad, los arquitectos aprendemos de manera autodidacta y principalmente sobre una lógica de ensayo y error, a gestionar proyectos para ejercer de manera independiente. Sin embargo, el término “inmobiliario” se asocia naturalmente con torpezas e intereses creados, siendo un proceso vital del desarrollo de la arquitectura (toda mayoritariamente inmobiliaria). Entonces, entender la arquitectura como un apostolado es un error que limita, pues pone a quienes la ejercen al margen de la etapa donde se toman las decisiones troncales, limitando el campo de acción de los arquitectos sólo a la distribución funcional o al diseño menor.
Craso error, considerando que disponemos de todas las herramientas para estar presentes de manera responsable en la totalidad del ciclo de la producción arquitectónica, incluyendo la etapa donde se gesta el negocio inmobiliario, potenciando o controlando su desarrollo con un objetivo final, bajo las actuales reglas del juego.”
ÍNDICE
06 Editorial
08 Cartas
10 Punto de Encuentro
16 Ideas Centrales
20 Actualidad:
La Gran Lección del Transantiago /por Jaime Márquez Rojas
24 Tema Central
26 Internet y la Metamorfosis del marketing inmobiliario /por Cristián Maturana
30 Vivienda Social: el aspecto inmobiliario /por Francisco Andrés Véliz Peña
34 El proceso inmobiliario: síntesis y conceptos /por Tomás Garcia-Huidobro
36 Autorregulación inmobiliaria: Valparaíso a escala humana /por Michael Bier
40 Desarrollo inmobiliario: energía mal canalizada /por Rodrigo Gil Camps
42 Opinión: El Negocio de la exclusión /por IgorRosenmann Becerra
46 Producción Inmobiliaria: emergencia y concurrencia de lo digital /por Eduardo Lyon
50 Quinta Región ¿Desarrollo urbano o negocio seguro? /por José Pedro Vicente
52 Santiago Centro Renovado: El remedio y la enfermedad /Julio Poblete C.
56 Taller de Especialidades
Feng Shui /por M. Angélica Rovira
58 Tecnología
62 Arquitectura
64 Edificio DUOC Puente Alto / de Juan Sabbagh P, Juan Pedro Sabbagh, Felipe Sabbagh, Mariana Sabbagh y Marcial Olivares.
68 Crítica DUOC P.A /por Rafael Pino I
69 Introducción a la crítica /por Sebastián Gray
70 Edificio Chile Express /de Guillermo Hevia
74 Edificio CorpGroup /de Cristián Boza, Jorge Iglesis, José Luis Macchi, Francisco Danús y Leopoldo Prat
76 Auditorio Facultad de Artes U. de Chile /de Emilio Marín y Albert Tidy
78 Sede U. de Ciencias de la Información /de Cristián Maceiras
80 Oficinas Ecopellets /de Iván Bravo
84 Patrimonio
Banco del Sur 1960 /de Horst Baumann y Eduardo Fourcade
86 Obituario
Casa María León Alfaro 1958 (demolición 2002) /de Ismael Echeverría C.

88 Pensamiento Contemporáneo
Miguel Laborde: “Siempre hay que avanzar entre mercaderes y fundamentalistas” /por Pilar Navarrete M.
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Interesante el tema, creo que los arquitectos debemos interesarnos e instruirnos en el tema, ya que probablemente somos los que más hemos tenido que dialogar con el estudio y análisis urbanisticos, donde se ven los impactos de proyectos en el contexto no sólo del punto de vista económico, sino que también espacial, social, etc.