El pasado mes de Diciembre los arquitectos Herzog & de Meuron ganaron el concurso para la nueva sede del BBVA en Madrid. El complejo se localizará en el barrio de Las Tablas, al norte de la capital, una zona de expansión financiera y comercial, donde también se ubica el complejo de Telefónica.
El proyecto se piensa en horizontal, aislándose de lo que ocurre más allá de los límites de la parcela, lugar que los arquitectos “un territorio sin cualidades”. Se proyectan cuatro edificios de tres plantas cada uno, interconectados entre sí mediante un jardín artificial, generando un espacio desde dentro hacia fuera. Se propone que los usuarios del que lo habiten discurran en horizontal (caminen) en lugar de coger ascensores. Para dotar al edificio de una representatividad dentro de la propia ciudad, se recorta la planta del edificio siguiendo una forma elíptica, y se posa en vertical. Como resultado queda una plaza/jardín donde se plantan numerosos árboles.
Esta manera de proyectar, levantando un edificio proyectado en planta, recuerda al proyecto de Mansilla + Tuñón del Centro Internacional de Convenciones también en Madrid, dando un resultado formal semejante en ambos casos. Sin embargo en este caso, los arquitectos suizos no pretenden liberar cota 0 para el peatón, sino que su intención es la alterar la silueta urbana de la ciudad.
Es interesante observar la nueva expansión financiera de la ciudad de Madrid, continuando el clásico eje de la Castellana hacia el norte y empezando a interconectarse con el Ifema de Madrid y con el aeropuerto de Barajas. Es muy posible que estos hechos comiencen a provocar debates y coloquios sobre el propio urbanismo de la capital.





















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