Introducción por Hugo Mondragón L.
Jefe de Programa Magíster en Arquitectura UC
Como jefe del Programa del Magíster en Arquitectura UC, le he pedido a Macarena Gaete, alumna del programa y anfitriona del pabellón de Chile en la Exposición de Shanghai 2010, que escribiera un artículo en el que intentara situar el pabellón de Chile en el contexto de la Exposición, pero además, en el contexto de una historia de más larga duración en la que, desde hace al menos 150 años, la tipología del pabellón emerge como uno de los territorios más fértiles de experimentación para la arquitectura
Macarena ha respondido al pedido enviando un escrito que oscila entre el ensayo y el reportaje. Esta doble condición le ha permitido construir un relato que no se limita simplemente a la descripción –aunque hay una buena dosis de ella hecha en primera persona que se agradece-, sino que ha intentado posicionarse críticamente preguntándose por lo que significa para la cultura arquitectónica de un país enfrentar este tipo de encargos.
Creo que el artículo de Macarena es crítico, responsable, ágil y tiene la frescura de quién ha estado in-situ y ha conocido de primera mano las intimidades de lo que sucede en torno al edificio. Los invito a leerlo con detenimiento y a disfrutarlo.
Por Macarena Gaete Cruz
Arquitecta Pontificia Universidad Católica de Chile, Candidata al grado de Magister en Arquitectura en la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Anfitriona del Pabellón de Chile en la Expo Shanghai 2010.
Siendo anfitriona del Pabellón de Chile, parece increíble que, a estas alturas, me siga preguntando qué es y qué debe ser un Pabellón, y qué es y que debe ser una Exposición Universal en nuestros días. A casi ya dos meses de comenzada la expo, sigo sin tener claro por qué se reúnen todos los países en un evento de esta envergadura en un país como China. A su vez, bastantes visitantes se lo preguntan y algunos anfitriones del pabellón también. Muchos todavía no lo tenemos claro.
En sus inicios, las reuniones universales tenían el objetivo de exponer los avances nacionales e intercambiar experiencias entre los países. Eran un lugar y una ocasión única en donde se encontraban los adelantos técnicos y culturales de las diversas naciones. En las épocas de estas primeras exposiciones, imagino, el público era más bien la gente influyente; la elite intelectual o los hombres de negocios. Pero en tiempos como los nuestros, en los que las vanguardias y los avances técnicos son de carácter internacional, y donde los intercambios entre las naciones son más bien cotidianos y comerciales ¿hace acaso falta reunirnos para saber en lo que estamos? Hoy la élite conoce lo que sucede al otro lado del mundo, y por lo tanto, ¿a qué están destinadas estas exposiciones? ¿A fin buscar la entretención de las masas, como una suerte de Disneylandia internacional?
Más allá de lo anterior, la Expo Shanghai 2010 tiene por objetivo explícito la reflexión de las naciones en torno al tema “Mejor ciudad, mejor vida” en el contexto de las metrópolis urbanas del siglo XXI. Puede parecer, a priori, acertado que se reúna a los países para reflexionar en torno a temas que son comunes a todas las naciones, mas en realidad, tal objetivo podría cumplirse de forma más efectiva y económica reuniendo en un gran foro a los expertos mundiales en urbanismo.
Como sea, ante el llamado del Bureau de la Expo, pocas fueron las naciones que se atuvieron al libreto inicial de reflexionar en torno a la ciudad. Entre ellas, por las razones que veremos, se encuentra Chile.Pero antes de entrar de lleno a la descripción del pabellón, vuelvo brevemente a retomar la pregunta que dejé planteada inicialmente. Vale decir, en el contexto de cuestionamiento respecto al papel de la Expo misma: ¿Qué es y qué debe ser un pabellón? ¿Qué debe proponer y demostrar? ¿Cuál debe ser su uso primordial? O en términos más sencillos ¿qué hace que un pabellón sea un buen pabellón? ¿Son acaso mejores los pabellones íconos que significan un avance en la arquitectura de la época? Si este es el caso, entonces el Pabellón de Inglaterra sería en mi opinión uno de los mejores, si no el mejor. Por otra parte, si un buen pabellón es el que trae la vanguardia y muestra los avances constructivos de una época, entonces la Torre Eiffel y el Pabellón Chileno de 1889, que encarnan la ingeniería de la época serían un referente importante. Si, por último, las exposiciones son hoy una reunión en torno a un tema específico, entonces el pabellón debiera ser el medio con el que se muestra aquello que se reflexiona. En este sentido, entonces, los pabellones de la Expo Shanghai ¿debieran ser acaso una muestra del buen urbanismo? De ser así uno de los pabellones que logra este propósito es el Pabellón de Dinamarca con su construcción de ciclovías, un tema común a los chinos y daneses. Pues con una reflexión no demasiado profunda y recurriendo efectivamente al marketing se transmite un mensaje totalmente directo y asequible a los chinos que visitan la expo todos los días.
Podemos entonces coincidir que un pabellón es tanto una forma construida, como un mensaje específico. Un buen pabellón deberá, en consecuencia, saber construir la imagen país con una arquitectura innovadora a disposición del mensaje o reflexión nacional. Diferente a lo que se esperaría, muchos pabellones en la Expo Shanghai, posiblemente desorientados en su objetivo, confunden el marketing nacional con la supuesta reflexión. Entonces estos pabellones, más que a otra cosa, invitan a visitar una agencia de viajes o comprar algún suvenir nacional a un precio elevado.
Respecto al pabellón de Chile, si bien es algo tradicional en uno de los aspectos descritos (a saber, la forma construida) está bien logrado en el otro (la comunicación de un mensaje). En cuanto a la forma, sobretodo externa, ésta pudo haber sido bastante más innovadora de lo que fue. Puesto que, como muchos, pienso que los pabellones debieran ser un ícono de diseño vanguardista que, como una obra de arte, genere admiración e inquietud en el público general. En este sentido el Pabellón de Inglaterra es bastante acertado ya que nadie queda ajeno a su presencia. Incluso, me atrevería a decir que este objeto construido sin precedentes fomenta el cuestionamiento de los visitantes.
Si por otra parte, y como sucedió en la Expo 92, el pabellón chileno hubiera buscado ser un objeto de la identidad chilena, me atrevo a decir que el objetivo fue medianamente logrado. Como se ha publicado en artículos anteriores, la arquitectura exterior del pabellón de este año consiste en una envolvente vidriada ondulante interceptada por cajas de acero oxidado que difícilmente significan un aporte identitario ni vanguardista en términos constructivos o arquitectónicos. Incluso la fachada exterior, además de llamar poco la atención de los visitantes que deambulan por la expo, resulta una imagen construida bastante conocida al menos por mí que soy arquitecta. Sucede que tendríamos que ser uno de los mayores productores de acero y/o vidrio reciclado para sentirnos identificados.
Pero lo que sucede al interior del pabellón ya es otra historia. Si afuera la arquitectura no hacía volver la vista, adentro los cautiva. Los dos meses trabajando en la expo han sido clave para monitorear el sentimiento común de los visitantes de toda índole que felicitan al equipo una vez que finalizan la visita. Trataré por medio de una descripción del recorrido retratar el mensaje explícito que el visitante recorre y recibe. Esto debido a que creo indispensable registrar lo que las imágenes de lo construido difícilmente captan; lo que sucede al interior con la gente.
El pabellón de Chile es un pabellón compuesto por lo explícito y lo implícito. Resulta ser un elemento construido acompañado por la música, las texturas, la iluminación y los anfitriones chinos y chilenos que habitan el pabellón. Como es sabido, el carácter general del pabellón se lo debe a la colaboración de un gran grupo de creativos; no sólo la arquitectura, sino también el diseño de la tesis y la puesta en escena de la exposición y la creación de varios proyectos complementarios.
Como comentaba al principio, hace dos meses que la expo está abierta y que recibimos a miles de visitantes todos los días. Lo que al principio fuera una entrada expedita al pabellón, hoy es una digna pero desagradable cola de 20 a 30 minutos que los chinos hacen con mucho entusiasmo. A diferencia de otros pabellones, los visitantes son regulados por grupos en el acceso, y de esta forma los visitantes recorren a la deriva sintiendo desde el inicio un ambiente confortable.
Al interior del pabellón, el recorrido se ordena en un circuito de rampas por donde la gente fluye libremente. Estas suben y bajan entrando en cada una de las cajas de exposición, e incluso dentro de la llamada “Semilla de la ciudad de relaciones”. La visita está marcada por la materialidad interior, que por primera vez al interior se muestra en un formato más rústico.
Las primeras cuatro salas corresponden al proyecto temático de la consultora “El otro lado” que luego fue puesto en escena por el equipo creativo de Francisco Basaez. Así, durante las cuatro primeras salas se reflexiona en torno a la ciudad. Las primeras dos corresponden a un diagnóstico de los problemas urbanos, definiendo que los problemas sociales, ambientales y urbanos de las ciudades radican en que se pone todo el esfuerzo en los aspectos individuales olvidando su dimensión colectiva. Concretamente la primera sala muestra una proyección de nuestras ciudades pre y post terremoto y hace reflexionar acerca de lo que ellas son. A continuación, en la segunda sala, los visitantes son sorprendidos con un departamento invertido sobre ellos. Pretendiendo aludir a la distancia y la posición física invertida de Chile y China, se representa un departamento de la clase media chilena. Como complemento, al frente corren videos de gente común simulando ser el edificio vecino con sus habitantes viviendo cotidianamente. Una voz en off complementa la experiencia mientras pregunta ¿por qué vivir juntos si no vamos a relacionarnos?
Continuando el recorrido las siguientes salas hablan acerca de lo que debiera ser la ciudad. En la sala de la semilla, una gran sala circular, diferentes chilenos saludan mientras el eco multiplica y amplifica los comentarios de los visitantes haciendo percibir una verdadera muchedumbre. La cuarta sala propone 8 (número chino de la suerte) principios que definen a una ciudad de las relaciones. En medio de la oscuridad y con una música que conmueve, ocho tótems son erguidos desde la tierra. La calidad para todos, el territorio natural, la escala y la fiesta son algunos de estos principios. Luego, y casi sin salir de esta sala, una última caja contiene una muestra curada por la arquitecta Jeanette Plaut que pone en práctica los principios en las urbes chilenas mostrando proyectos exitosos en el ámbito de los parque urbanos, la vivienda social y los bordes de la ciudad.
Finalmente, y cuando se está fuera de la última sala, el visitante es invitado a la plaza del encuentro con la gran semilla como telón de fondo. En este punto del recorrido el pabellón como constructo muestra su mayor esplendor. Los materiales, que están en su estado más rústico, se combinan bajo la luz tenue de las fachadas. La combinación del acero oxidado, la madera y la estructura a la vista, que en un principio pensé extrañarían al pueblo chino, parece calzar perfectamente con su aspiración no satisfecha de identidad constructiva. Se percibe como un pabellón de materiales nobles. Al parecer el olor y el aspecto resuenan en su memoria recordándoles su tradición constructiva. En fin, no puede desconocerse el mérito de los arquitectos al tomar esta opción “libre de maquillaje” frente a una sociedad, como la china, que lo recubre todo.
Continuando el recorrido y una vez que se ha bajado la escalera, la “Plaza del encuentro” le ofrece un poco de Chile al visitante; los sabores, los olores, los sonidos, las texturas, la gente, los paisajes, etc. En este piso una gran escultura de madera, “el tronco de los sonidos”, les permite escuchar sonidos de Chile como el himno nacional, pájaros, partidos de futbol, entrevistas y canciones. La gran escala de la escultura contrasta con la escala aún mayor de la semilla que hace de telón de fondo. El suelo se eleva en cotas de madera simulando, según dicen, la mina de Chuquicamata, y todo parece un conjunto armónico de madera. Cerca de ahí, en el Muro de Chile, un gran muro touch de última generación, expone videos testimoniales de chilenos de diferentes latitudes; desde el desierto hasta Tierra del Fuego. A dos metros de distancia, el “Pozo de las Antípodas” está conectado en vivo con el Chile que duerme por medio de una cámara. De esta forma, en una pantalla se saludan chinos y chilenos a doce horas de diferencia, mientras, en pizarrones se escriben mensajes cruzados.
Como una etapa final el recorrido llega al área comercial, la que de una forma bastante poco excesiva expone los árboles de productos, el bar y el restaurant. Sin describir demasiado basta con contar que todos los días tenemos visitantes que se “repiten el plato”. La comida no es abundante ni barata, pero siempre están disfrutando del restaurant o comprando alguna botella de vino o pisco.
En una exposición en la que los pabellones se venden antes de llegar a una reflexión. Donde más que a pensar, se nos invita –entre tanta tecnología, videos y escenografía– a comprar un pasaje de avión, los visitantes chinos (y no chinos también) agradecen la sencillez estética y el poco marketing del pabellón chileno. Un pabellón con una arquitectura convencional pero que funciona como un todo que cautiva, que se goza, que se admira, a la vez que se capta, se entienda y, cómo no, se fotografía. El conjunto interactúa con el visitante como pocos pabellones lo hacen, sorprendiéndolo, hablándole. En conclusión el conjunto provoca que los que conocen Chile se emocionen, y los que no, quieran ir. Así, y sin siquiera pedirlo, visitantes Chinos y occidentales recomiendan nuestro pabellón. Aún no tengo claro qué tiene el pabellón de Chile, pero claro está que enamora. Si basta con citar a muchos de los visitantes que nos dejan repitiendo: “Chile Pavillion is one of, if not, THE best Pavillion of this Expo”.
Si bien como arquitecta siento en carne propia la frustración de que no se haya licitado el proyecto de arquitectura, acá en la China misma, la realidad es encantadora. A pesar de que parte importante de los pabellones, creo, es su arquitectura, es también relevante la vivencia que se tiene dentro de él, y, en ese aspecto, el pabellón chileno es notable. Yo por mi parte recomiendo que, mientras dure la expo, estemos atentos a lo que suceda, dejemos de mirarnos el ombligo y le dejemos mejor las polémicas a los libros de historia de la arquitectura.
- © Macarena Gaete Cruz
- © Macarena Gaete Cruz
- © Macarena Gaete Cruz
- © Macarena Gaete Cruz
- © Macarena Gaete Cruz
- © Macarena Gaete Cruz
- © Macarena Gaete Cruz
- © Macarena Gaete Cruz
- © Macarena Gaete Cruz
- © Macarena Gaete Cruz
- © Macarena Gaete Cruz
- © Macarena Gaete Cruz
- msd dimensionado – Arauco
- Araucoply – Arauco
Proyecto: Pabellón de Chile en la Exposición Universal de Shanghai 2010
Superficie: 2500mt2
Ubicación: Expo Shanghai 2010, Shanghai, China
Arquitectura: Sabaggh Arquitectos
Proyecto temático: El Otro Lado Consultores
Proyectos creativos: Equipo Riolab, Creativo Francisco Basaez, Curadora Jeanette Plaut, Artista Osvaldo Peña
Puedes ver más información técnica acerca de los materiales que se utilizaron en la construcción de este pabellón:
Ficha MSD Dimensionado, Arauco
Los productos MSD son productos chilenos, fabricados con Madera seca de Pino radiata. MSD se caracteriza por ser madera secada en cámara (humedad 12% promedio), por ser derecha y estable, por tener excelente retención de fijaciones y por tener valores de resistencia que aseguran eficiencia y seguridad. Además, cada pieza MSD lleva un timbre que garantiza el producto asegurando su calidad.
Ficha Revestimiento Madera AraucoPly, Arauco
AraucoPly es un producto que alterna chapas en forma perpendicular al sentido de sus fibras, resultando un tablero de construcción sólida y equilibrada de máxima resistencia. Tablero de excelente apariencia, con cara ranurada, ideal para aplicaciones de revestimiento decorativo-estructural, ya sea con terminación natural, pintada o barnizada.



































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