Presentación por Hugo Mondragón L. – Jefe Magíster en Arquitectura. Pontificia Universidad Católica de Chile
Macarena Cortés, profesora del Magíster en Arquitectura UC, participó como co-curadora adjunta de la muestra chilena a la recientemente celebrada 12 Bienal de Arquitectura de Venecia. En el texto que sigue, la autora reflexiona sobre lo que significa curar una muestra nacional de esta relevancia, al tiempo que destaca las que a su juicio fueron las muestras más relevantes de la pasada bienal.
Por Macarena Cortés D. – Arquitecto UCEN. Magíster en Arquitectura y Doctorado en Arquitectura y Estudios Urbanos, PUC. Profesor del Magíster en Arquitectura (MARQ). Escuela de Arquitectura Pontificia Universidad Católica
La 12. Bienal de Arquitectura de Venecia es un evento internacional que convoca a arquitectos, oficinas, universidades y personas asociadas al ámbito. En uno de los acontecimientos más importantes de la cultura arquitectónica a nivel internacional que este año se caracterizó por la curatoria de la arquitecta japonesa Kasuyo Sejima. La Bienal del 2010 ha sido cubierta parcialmente por diversos artículos publicados en Plataforma Arquitectura, de los que me gustaría destacar particularmente las fotografías de Marco Zanta y Patricia Parinejad.
La muestra -repartida en dos lugares muy cercanos, Arsenale y Giardini- se divide en dos: una por países y otra de arquitectos invitados por la curadora del evento. Este año coincidió que Chile presentó un pabellón nacional, pero además hubo dos invitaciones a chilenos: por una parte a Mauricio Pezo y Sofía von Ellrichshausen, y por otra a Smiljan Radic y Marcela Correa.
En el aire han quedado la siguiente preguntas: ¿qué es lo que se debe presentar y cómo debe presentarse la arquitectura nacional en un evento de marcada condición internacional y de abierta presencia pública en medios disciplinares y culturales europeos? Exponer la arquitectura chilena contemporánea, con las modificaciones en las técnicas de representación gráfica como material, es sin duda hoy un desafío importante, sin embargo, frente a las grandes muestras de los países más desarrollados, ¿cómo puede tener algún grado de impacto una apuesta local?
En los pabellones por países las apuestas fueron variadas (51 países participantes y solo 4 latinoamericanos; Argentina, Uruguay, Brasil y Chile), y claramente no existe un acuerdo en lo que representa la arquitectura de un país. Algunos proponen sus pabellones a partir de sus mayores celebridades, arquitectos consagrados, o un conjunto de las obras de mayor relevancia de los últimos años en la producción de un país.
Sin embargo -al menos en esta ocasión- claramente los pabellones nacionales que tuvieron mayor presencia fueron aquellos que propusieron una temática, a partir de distintos tipos de materiales como entrevistas, imágenes, videos, obras construidas, proyectos, etc. Y era a partir de esta temática que se presentaron los trabajos seleccionados.
En esta línea destacó el Pabellón de Japón nombrado como Tokyo Metabolizing. Utilizando como pretexto el aniversario 50 del Movimiento Metabolista Japonés, se apostó por reflexionar sobre el crecimiento y densificación permanentes de las ciudades japonesas, modeladas por las fuerzas del capitalismo.
Las maquetas de gran formato de espacios domésticos de Yoshiharu Tsukamoto y Rye Nishima, conectan con la idea de que, “In Tokio, continually changing like a living organism, an urban landscape is being born out of a ubiquitous yet weak form power” . En estos casos -pero también en otros más-, es notable la manera como los arquitectos emplearon las técnicas del proyecto para descubrir problemas disciplinares emergentes, que eran acompañados de sugerentes ejercicios proyectuales.
Algo semejante ocurría con el Pabellón de Rusia titulado Factory Russia. Aquí el tema central era la des-industrialización de país y su impacto sobre pueblos y ciudades, las cuales en un período muy corto de tiempo, habían dejado de ser centros de actividad fabril, para transformarse en ruinas, una vez que las actividades industriales que les habían dado su origen se habían debilitado y desaparecido. El pabellón le proponía al visitante un recorrido por espacios que remitían a este problema: un documental al inicio del recorrido, el paso por un Diorama de la ciudad de Vyshny Volochok, para terminar en una sala donde se exponían distintos proyectos para dicha ciudad industrial. Los proyectos abordaban la renovación de la industria como paisaje histórico con potencial de transformación, una idea que se sintetizaba en frases como: “we propose a strategy of preserving surviving architecture for converting these buildings for all kinds of urban functions… that reincorporate in the town and serves as a focus for the latter´s development”.
En este contexto, el Pabellón de Chile, llamado Chile 8.8, no quedó fuera de la línea curatorial que propone contenidos como la base de una exposición; graficada, apoyada y representada a partir de proyectos de diversa índole. La exposición fue la primera muestra de las acciones que los arquitectos chilenos llevaron a cabo en el ámbito del terremoto del 27 de febrero pasado, y por otro lado, permitió exponer proyectos, obras y asociaciones que respondieron la convocatoria específica, y que de otra manera difícilmente estarían presentes. La propuesta se basó en dar cuenta de las más variadas acciones emprendidas; desde videos como el de Pérez, Solis y Klotz, registros fotográficos de daños como el realizado por Monumentos Nacionales, hasta proyectos de restauración llevados a cabo en el terremoto del 85 o de prefabricación como lo presentado por Sebastián Irarrázaval.
A través de su pabellón, Chile logró una fuerte presencia en los medios de prensa internacionales. Esto se sumó a la notable intervención del crítico de arte y conocido reaccionario Vittorio Sgarbi, quien dio una cuota de expectación e interés inusitado, destacando la condición reflexiva de la propuesta chilena, que superaba las apuestas personales y banales de otros pabellones nacionales.
La discusión acerca de qué y cómo se expone la arquitectura chilena contemporánea sigue abierta. Esta ha sido una experiencia fundada en las curatorias anteriores, que sin duda abrirá posibilidades a nuevas apuestas futuras. Para ello, se deberán reconocer las particularidades de nuestras condiciones como país y con ello destacar la especificidad de nuestros problemas.
CRÉDTIOS – PABELLON DE CHILE
-Comisario, Sebastián Gray
-Comisario Adjunto, Macarena Cortés
-Comité Curatorial, Horacio del Valle, Patricio Gross, Antonia Lehmann, Cristián Undurraga
-Diseño de la Exposición, Rodrigo Castillo Couve (Proimagen Ltda.)
-Colaboradores, Marcelo Olivera, Jonathan Berowski, Francisco Barra
-Producción y Montaje, Proimagen Ltda.
-Compilación Videos, Rodrigo Araya






















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