Por Amarí Peliowski
Arquitecta PUCV, Master EHESS, candidata a Doctora en
Historia del Arte, EHESS, París

Cherry Tree, 1971, Nueva York
En una de sus primeras instalaciones artísticas, Gordon Matta-Clark cavó un hoyo en el suelo del taller donde solía trabajar, el subterráneo de la Green Street Gallery en Nueva York, plantando luego un cerezo en el agujero y pasto en el montón de tierra extraída. Cherry tree, de 1971, obedecía al sueño de su autor de cavar bajo el edificio para exponer las fundaciones, liberando la tierra subyacente de la compresión ejercida por el pesado edificio de la galería. Luego dejó por varias semanas el árbol y el pasto iluminados con una lámpara infrarroja (incluso se dice que el cerezo floreció en enero, pleno invierno en Nueva York), llevando las condiciones exteriores de luz y calor –vida- a un lugar anteriormente confinado y oprimido.
Otras obras de Matta-Clark siguieron la misma lógica: en Untitled, de 1971, realizada en el Museo de Bellas Artes de Santiago, instaló un complejo sistema de espejos en un recorrido desde un urinario en un baño ubicado en el subterráneo, que cruzaba todo el edificio hasta el techo, y que permitía ver desde el interior del urinario la vista del cielo sobre el edificio, con sus nubes y pájaros. Pipes, también de 1971, fue una instalación en el Museum of Fine Arts de Boston que consistió en una serie de fotografías del recorrido de las cañerías de gas del edificio desde la calle hasta el interior, expuestas junto a una perforación en un muro de la galería, exhibiendo una de las tuberías ocultas tras los muros. SEGUIR LEYENDO