Gordon Matta-Clark y Centre Georges Pompidou

Por Amarí Peliowski Arquitecta PUCV, Master EHESS, candidata a Doctora en Historia del Arte, EHESS, París

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Cherry Tree, 1971, Nueva York

En una de sus primeras instalaciones artísticas, Gordon Matta-Clark cavó un hoyo en el suelo del taller donde solía trabajar, el subterráneo de la Green Street Gallery en Nueva York, plantando luego un cerezo en el agujero y pasto en el montón de tierra extraída. Cherry tree, de 1971, obedecía al sueño de su autor de cavar bajo el edificio para exponer las fundaciones, liberando la tierra subyacente de la compresión ejercida por el pesado edificio de la galería. Luego dejó por varias semanas el árbol y el pasto iluminados con una lámpara infrarroja (incluso se dice que el cerezo floreció en enero, pleno invierno en Nueva York), llevando las condiciones exteriores de luz y calor –vida- a un lugar anteriormente confinado y oprimido.

Otras obras de Matta-Clark siguieron la misma lógica: en Untitled, de 1971, realizada en el Museo de Bellas Artes de Santiago, instaló un complejo sistema de espejos en un recorrido desde un urinario en un baño ubicado en el subterráneo, que cruzaba todo el edificio hasta el techo, y que permitía ver desde el interior del urinario la vista del cielo sobre el edificio, con sus nubes y pájaros. Pipes, también de 1971, fue una instalación en el Museum of Fine Arts de Boston que consistió en una serie de fotografías del recorrido de las cañerías de gas del edificio desde la calle hasta el interior, expuestas junto a una perforación en un muro de la galería, exhibiendo una de las tuberías ocultas tras los muros.

En 1972, Matta-Clark ya comienza sus famosos ‘cortes’ en edificios abandonados, empezando por exponer los trozos extraídos en galerías, para luego exponer la intervención misma como obra, que debía ser visitada in situ o vista a través de las fotografías dinámicas y atmosféricas que el propio artista sacaba de cada perforación. En 1975, durante una estadía en París, el comité encargado de demoler la zona del antiguo mercado de Les Halles, sitio insalubre y destinado al nuevo museo de arte moderno Centre Pompidou, le ofrece dos edificio contiguos para intervenir antes de botarlos: los números 27 y 29 de la Rue Beaubourg.

Acostumbrado a despedazar tabiquería u otros elementos livianos, en esta ocasión por primera vez Matta-Clark se enfrentaría a tener que atravesar pesados muros de albañilería. Conical Intersect consistió en una extracción de forma circular, abriendo un túnel entre la fachada norte y el techo de uno de los edificios, que Matta-Clark describió como un ejercicio de ‘lanzar una bola en el espacio que es capaz de atravesar superficies’. En esta obra por primera vez el artista prioriza la unidad formal de la extracción –el vació que deja- por sobre los efectos del corte sobre el edificio.

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Conical Intersect, 1975, París

Al mismo tiempo que Matta-Clark rompía muros y pisos en la Rue Beaubourg, en el sitio contiguo se construía desde 1974 uno de lo edificios más emblemáticos de París, el Centre Georges Pompidou, de los arquitectos Richard Rogers y Renzo Piano. Catalogado comúnmente como High Tech, este edificio se caracteriza principalmente por exponer hacia el exterior toda la estructura metálica soportante y las redes de servicios, resultando en un masivo bloque de cañerías, fierros y vidrio cuyos antecedentes formales se encuentran en la pléyade de movimientos arquitectónicos postmodernos que surgieron en las décadas de los ’60 y ’70, posterior a la decadencia del modernismo y la disolución de los CIAM en 1959. Estas corrientes, que buscaron romper con el discurso universalizante, rígido y alienante de Le Corbusier y sus seguidores, se lanzaron a buscar nuevas formas de inspiración orgánica, nuevas tecnologías –inspirándose profusamente en literatura de ciencia ficción-, y nuevos sistemas de funcionamiento en los que el habitante tuviera un rol participativo en la concepción, construcción y mantención de los edificios y las ciudades.

Estas investigaciones tuvieron como resultado tanto proyectos concretos como la Place Bonaventure en Montreal o el Centre Pompidou, como también planes utópicos como la Plug-in City de Archigram o la No Stop City de Archizoom, que a través de dibujos han influido a la arquitectura posterior tanto o más que los edificios construidos. Así, varias fueron las influencias de sus contemporáneos que se pueden adivinar en Rogers y Piano: las formas toscas y la expresión de la estructura, las funciones y los servicios del Brutalismo de los Smithson, los sistemas estructurales modulares en fierro de Buckminster Fuller, la flexibilidad y modularidad en las formas y el favorecimiento del uso de tecnologías avanzadas de los Metabolistas japoneses, las formas sensibles al paso del tiempo, al uso, al entorno y a la ‘alta’ y ‘baja’ cultura de los Estructuralistas, y la estética futurista de las megaestructuras utópicas de Archigram, Cedric Price y Yona Friedman.

La arquitectura High Tech del Centre Pompidou, sin embargo, a pesar de tomar evidentes elementos de la arquitectura radical de los años ’70, ha sido asociada frecuentemente con el funcionalismo racionalista del movimiento moderno de las primeras décadas del siglo XX (incluso se ha llamado a veces al High Tech Modernismo Tardío), que buscaba tanto deshacerse de toda decoración ecléctica e innecesaria en la arquitectura -dotando a la estructura y su funcionalidad del poder de expresar la belleza y la armonía formal-, como hacer uso de las avanzadas técnicas y materiales de construcción de la nueva era tecnológica. Sin embargo, en esta obra se extrema la honestidad de la estructura de fierro y de las cañerías de las redes de agua, gas, electricidad y ventilación hasta tal punto, que se sitúa en un espacio ambiguo entre la funcionalidad y el puro ornamento, obteniendo tal densidad de pliegues, intersticios y redes en sus fachadas que evoca las texturas complejas y decorativas de una catedral gótica, como las de su vecina parisina Notre Dame.

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La perforación de Conical Intersect y el edificio Pompidou en construcción, atrás Fachada del edificio Centre Pompidou

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Matta-Clark trabajando en Conical Intersect, 1971 - Obreros en contrucción Centre Pompidou

En Conical Intersect, tal como en las otras obras en las que Matta-Clark desarmó muros, perforó pisos y cielos y despellejó revestimientos, funciona una lógica parecida a la de su vecino museo: hay en ambas una voluntad de liberar la carne, los interiores y los huesos de la arquitectura, dejar a la vista su estructura medular, llevar aire y luz a lo que antes estaba escondido y oprimido. Aunque la primera fue una obra de arte efímera, ligera y performática, y la segunda es un monumento arquitectónico pesado y perdurable -y de paso uno de los edificios más famosos del mundo-, aunque ambas presentan una estética bastante disímil, y aunque ambas son caóticas, densas y casi ilegibles, se puede sin embargo leer en las dos una intención de proponer una conciencia de la transparencia, una conciencia de la arquitectura que narra al espectador/usuario con un lenguaje honesto aquello de lo que se trata una arquitectura.

Cita:Invitado. "Gordon Matta-Clark y Centre Georges Pompidou" 29 May 2014. ArchDaily. Accessed . <http://www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-76915/gordon-matta-clark-y-centre-georges-pompidou>
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