
La arquitectura tiene una fuerte componente de pasión.
A veces la arquitectura puede volverse un proceso complejo, lento, casi doloroso… pero la pasión del arquitecto lo hará llegar hasta el final, para llevar a la realidad lo que busca. Esta pasión se vuelve en un espíritu emprendedor, en colaboración, en un deseo de usar nuestro conocimiento para influir de manera positiva en la sociedad y de mejorar nuestro entorno construído. Para mi, uno de los mejores ejemplos del arquitecto apasionado es el maestro Oscar Niemeyer.
Hoy, el maestro de la arquitectura brasileira cumple 104 años, y sigue trabajando desde su oficina en Copacabana, en Río de Janeiro desde donde contesto la entrevista que publicaremos a continuación, y desde donde sigue proyectando en Brasil y para el mundo. Un hombre apasionado, que no para.
No solo devoto a la arquitectura, si no que también a la mujer, pasiones que ha sido capaz de combinar:
montañas/olas/mujeres = curvas
No es el ángulo recto el que me atrae. Ni la linea recta, dura, inflexible, creada por el hombre. Lo que me atra es la libre, sensual curva. La curva que encuentro en las montañas de mi país, en los cursos sinuosos de sus ríos, en las olas del mar, en las nubes del cielo y en el cuerpo de la mujer predilecta. De curvas está hecho el universo.
- Oscar Niemeyer
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