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La aparición casual de una pequeña pieza romana de bronce al arar unos sembrados, llevó al descubrimiento, en el año 1968, del yacimiento arqueológico de la Olmeda. Las excavaciones han sacado a la luz una gran villa rural de finales del imperio romano y en este lugar se plantea cubrir la excavación y construir un programa de apoyo para visitantes y arqueólogos. El recinto arqueológico se organiza en cuatro naves, a la vez cubrición y estructura, que envuelven la villa. Se apoyan sobre pilares metálicos que sortean los restos arqueológicos. El problema estructural se aborda desde un espacio organizado celularmente en el que la cubierta es protagonista. El interior se plantea como un gran recinto continuo, dentro del cual se integran, sin romper esta continuidad, los distintos elementos que han de constituir el programa como piezas autónomas bajo la cubierta única. Este sistema permite construir un recinto tan grande o tan pequeño como queramos y cualquier ampliación que pueda necesitarse en el futuro. El entramado estructural es de base romboidal de pletinas de acero; exteriormente se reviste de chapa de aluminio e interiormente queda visto como un artesonado. Ver más Ver descripción completa
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