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Condicionado por un Plan Urbanístico que exige que los edificios en planta pisen la menor superficie posible para respetar el paisaje circundante del Parque Empresarial, surge la concepción de este edificio que vuela en sus extremos para elevar una gran masa edificada del suelo. Surgen así dos grandes voladizos, de aproximadamente veinticinco metros cada uno, que permiten que el paisaje pase por debajo y que por su singularidad son aprovechados para la ubicación de los departamentos externos de la compañía: el Área de Atención al Cliente y un gran Auditorio, cuya pendiente se beneficia de la forma del edificio. Las fachadas justifican su diseño dejando vista, de manera intencionada, la resolución del problema estructural del edificio. De esta manera, se dibuja sobre la fachada de cristal, un juego de tensores dispuestos en diagonal que reflejan directamente la ley de tensiones de la estructura. Ver más Ver descripción completa
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