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Construida en un terreno con bastante pendiente (30 grados) en la ciudad de Nova Lima, Brasil, la casa se compone de dramáticos voladizos que potencian su posición extrema. Los arquitectos eligieron este concepto no sólo por razones estéticas, sino también para reducir la interferencia de la masa del edificio en la topografía y lograr mantener el terreno lo más natural posible. El nivel de suelo de la casa está ubicado siete metros por debajo del nivel de la calle, logrando preservar la vista de los peatones hacia la selva, al mismo tiempo que mantener la privacidad de los propietarios, ya que las aberturas principales y ventanales se orientan al este, en el lado opuesto. El impacto urbano de la casa se reduce al mínimo, en beneficio de la impresionante vista hacia los bosques. El clima de la región es muy bueno, con temperaturas medias de 28° C en verano y 16 grados en el invierno, es por eso que la orientación correcta de las puertas y ventanas permite evitar el uso de climatización artificial. Paneles fotovoltaicos se incorporaron en el techo. Ver más Ver descripción completa
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