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En un terreno en pendiente se plantea una vivienda de dos plantas con accesos diferenciados para cada planta. La vivienda se desarrolla según un esquema estrecho longitudinal para dejar el máximo de parcela ajardinada. El volumen surge de la calle principal de la fusión de las dos ramas de acceso y se desarrolla materializando de hormigón la planta primera que se eleva ingrávida para cerrarse en voladizo. Esta vivienda es quizás la más expresiva. Quisimos que enormes planos de hormigón volasen sobre el terreno, sin dar demasiadas pistas del funcionamiento estructural. Es decir buscamos que no se entendiese la estructura para dotar a los espacios de algo mágico... La configuración volumétrica se ha pensado para engañar al sentido estructural intuitivo que nos dice porque no se caen las cosas. Contemplar grandes y pesados volúmenes de hormigón sin saber donde se sostienen genera una extraña y agradable sensación. Lo pesado se vuelve ligero. Ver más Ver descripción completa
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