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Este proyecto nos invitó a reflexionar sobre los primeros meses de vida de un bebé. La intuición que se aplica en la forma de habitar de los primitivos Castros, cabañas, iglús o tiendas indias, soluciona con el mínimo material posible el máximo volumen, desarrollándose habitualmente en círculos. La casa, es la madre y el confort del recogimiento “materno”, es un recinto con una sola apertura al exterior que da “la luz”. Todo ello se intentó trasladar al proyecto, reforzándose cuando observamos que los niños siempre tienden a jugar en círculo (el corro, la silla, las tabas…) todos a esas edades se sienten iguales. La ordenación lineal entre las personas suele ser impuesta por una disciplina, lo natural es el “rebaño compacto”. Cuando juegan solos tienden a rodear su entorno cercano con juguetes que puedan tener al alcance de la mano. Esta situación circular junto a la necesidad de controlar lo que ocurre fuera de tu “cueva” condujo a abrir un solo gran hueco al exterior en cada célula. Ver más Ver descripción completa
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