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El encargo de esta vivienda se origina  a partir de la intención de un profesional joven de salir hacia la periferia de Santiago con el fin de poder estar en contacto con la naturaleza pero a la vez no perder el vínculo con la capital, su lugar de trabajo. El primer desafío al que nos enfrentamos fue el hecho de que debíamos proyectar una casa relativamente pequeña, con un programa muy acotado, de alrededor de 100 m2, en un terreno de 5.000 m2. ¿Cómo hacer que la casa no fuera un “barco en el océano”? Entonces, la primera operación fue “esponjar” la casa con el propósito de lograr un arraigo al terreno, de esta forma empezaron a aparecer zonas intermedias a los recintos básicos logrando primero darle independencia a las zonas privadas y por otra parte una mejor calidad de iluminación natural al resto de los recintos. Ver más Ver descripción completa
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