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Sólo después de decidir dónde hay que construir una casa se es consciente de la importancia sustancial que tiene decidir el lugar donde se ha de establecer la arquitectura. El terreno tenía numerosas posibilidades, pero el genius loci susurró al arquitecto que estableciera la casa en un punto. Un lugar tranquilo, con la distancia suficiente a la ciudad para que la casa tuviera la condición que tiene la villa. La distancia necesaria de soledad hace que esta casa reúna las condiciones de villa respecto de la ciudad de Salamanca y de Madrid. El lugar donde se asienta la casa es la parte más alta de una colina, suave desde su ladera norte y que recae en su ladera sur, con mayor desnivel, hacia la meseta castellana; en un paisaje plano e infinito. La casa siempre se quiso apropiar de este horizonte lejano, para regalárselo a sus habitantes. Ver más Ver descripción completa
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