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La idea inicial era atractiva: construir un manto con 400 paraguas de color rojo que, descontextualizados de su uso al estar suspendidos a cierta altura sobre un nuevo paseo peatonal de la ciudad de Talca, crearía una huella visual en los habitantes de una ciudad en la que no es común ver intervenciones sugerentes en su espacio público. Esta falta de acciones nuevas pareciera ser provocada, en parte, por agentes que dedicados a tipos similares de intervenciones urbanas son más proclives a soluciones ya probadas que a la innovación. A ello podría sumarse el escaso riesgo que aceptan algunas empresas a la hora de encargar o financiar eventos de similares características y, por último, la poca demanda de este tipo de “productos” por parte de la población local. Es, quizás, el estar en una de las regiones menos competitivas del país lo que provoca cierta somnolencia a la hora de crear, encargar o consumir. Ver más Ver descripción completa
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