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El encargo permite reflexionar sobre la tipología de la casa de campo para unos clientes con tradiciones rioplatenses fusionadas durante años con las peruanas. Se reformula el partido en “L”, sin perder lo ancestral y teniendo presente lo contemporáneo. La casa se eleva 50cm en el acceso principal y deja pasar por debajo la leve pendiente del terreno, creando una sensación dominante ante el resto del jardín y generando desniveles que enriquecen la propuesta y crean espacios interesantes a lo largo del partido. Un ala de la “L” contiene el área social que remata en la zona de parrilla, y la otra encierra el área privada. Entre ambas está la cocina que funciona como rótula al generar patios laterales para iluminarse y ventilarse naturalmente. En la zona social se distribuyen uniformemente espacios cerrados como la sala y el comedor, y a la vez espacios permeables como la parrilla y las terrazas. Esta fachada se unifica superiormente mediante un techo sol y sombra e inferiormente con un basamento que contiene a la piscina como borde entre el jardín y los espacios interiores. Ver más Ver descripción completa
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