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Moriles es un municipio de tres mil habitantes situado en el corazón de la campiña cordobesa y enteramente dedicado a la producción de vino fino. Los clientes era una pareja de emigrantes que querían volver a su pueblo a la edad de su jubilación. Tenían una casa antigua que necesitaba una renovación muy extensa y costosa, por lo que decidieron construir una nueva en la misma parcela. La vivienda sigue las trazas de la tipología de casa de pueblo, con una estructura de doble crujía en la que la primera abre a la fachada y la segunda al patio. Una tercera crujía que contiene las áreas de servicio se coloca transversal a las otras flanqueando el patio. Cada una de ellas se cubre con un tejado a dos aguas, que resulta parcialmente oculto desde la calle por la coronación de las fachadas en acroterios. Los faldones se apoyan sobre forjados inclinados, lo que configura la planta alta como una secuencia de naves. Ver más Ver descripción completa
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