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Esta pequeña intervención, en medio de una finca de plataneras, se inspira en las particulares condiciones del entorno para dar respuesta a un programa elemental. Esta construcción, de bloques de hormigón vibrado encajada en uno de los invernaderos, requería un tratamiento especial, en tanto que espacio flexible para eventos de variada índole. Por tanto, los promotores nos propusieron cualificar una construcción inacabada en un emplazamiento con espectaculares valores paisajísticos. Inspirados en la configuación natural de la platanera, vestimos el salón con una piel de tablas de madera solapadas, y su lectura está más cercana a la abstracción que a la arquitectura rural. Como contrapunto, el interior se forra con una textura brillante: como una pequeña joya, un velo continuo de policarbonato verde retroiluminado le confiere el perfil lúdico al mismo tiempo que, con una única abertura mirando al paisaje cultivado, el espacio se contagia del lugar proponiendo una experiencia de doble lectura: es un espacio simple, elemental, agrícola, y al mismo tiempo, un espacio contemporáneo pensado para eventos elegantes. Ver más Ver descripción completa
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