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La propietaria nos encargó una remodelación muy pulcra: debíamos respetar el espíritu de la vivienda original. Una casa cubana, nos dijo, con la misma modestia e idéntico sabor. Y así, nos encontramos con una obra a medias y tratamos de conjugar un presupuesto reducido con ideas sencillas y baratas. Los materiales, por tanto, debían ser económicos y expresivos: materiales que vivieran con la casa y que, al igual que las personas, fuesen aportando con el tiempo su propio carácter. Hormigón con diversas texturas, madera, pavimentos hidráulicos recuperados… una paleta tan discreta como clara, un marco sencillo con el que enriquecer la vivienda original sin operaciones de peso. De modo que reorganizamos los accesos exteriores, se dispuso el garaje bajo un comedor exterior, reconstruimos la cubierta dotándola de un apartamento y un mirador y rehabilitamos los elementos originales tratando de hacer poco ruido. Los baños se pintaron y se diseñó parte del mobiliario con idénticos criterios: un juego sencillo y respetuoso que trató de enriquecer una vivienda con historia. Ver más Ver descripción completa
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