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Este proyecto pertenece a una serie de obras con las que se pretendía indagar en una masividad liberadora de espacio que convierte en protagonista a lo que no se hace. Ese espacio en blanco, en forma de patios, sustracciones o vacíos, articula todo el edificio. La luz se administra mediante aberturas indirectas y singulares. La estructura se resuelve con grandes elementos superficiales, que se manifiestan como cerramiento. Gracias a esta acumulación de masa portante se liberan grandes paños de fachada, con los que gestionar sombras y transparencias de singular valor plástico. El hormigón, en distintos tonos, permite conseguir la pretendida continuidad sobre la que abrir huecos significativos. Toda la propuesta para la ampliación de Pago de Carraovejas buscaba mantener las antiguas naves en las que nació la bodega, con una apariencia exterior sin especial identidad, envolviéndolas con las nuevas edificaciones. La situación en ladera, permite que el ciclo del vino se realice por gravedad, con la descarga de uva en el nivel superior, la fermentación en un nivel intermedio y la crianza y expedición en la cota inferior. Por eso las naves de crianza, en hormigón blanco, se entierren en el talud, mientras las zonas representativas en hormigón color uva, emergen para abrirse al deslumbrante paisaje presidido por el castillo de Peñafiel, en medio de los viñedos propiedad de la marca. Ver más Ver descripción completa
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