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Con el fin de mejorar la producción de vino en el Château Cheval Blanc, los dueños de la viña, Bernard Arnault y el barón Albert Frère, encargaron el diseño de su nueva bodega a Christian de Portzamparc. Tomando encuenta las pre-existencias, el arquitecto imaginó un edificio que sobresale del castillo y se abre a la belleza del paisaje. Basándose en conversaciones con el director del Château, Pierre Lurton, que tiene una amplia experiencia en la elaboración de vino en cubas de hormigón, el arquitecto diseñó un espacio curvo para optimizar la oxigenación de los productos. El proyecto es dividido en 52 unidades con dimensiones que varían de acuerdo a las parcelas de viñedo, proporcionando un escaparate para cada planta, según lo solicitado por Pierre Lurton. No hay líneas que sean superfluas: todo contribuye a perfeccionar el proceso de elaboración del vino y los movimientos que se llevan a cabo en la bodega. La geometría de las superficies curvas en hormigón generan un ambiente único a través de la luz natural que desciende desde el exterior, acariciando los muros que aparecen como grandes esculturas de concreto. Ver más Ver descripción completa
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