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Metepec  tiene un clima extremoso a lo largo del día y año, muy frío en las noches e invierno, y quemadoramente brillante al mediodía y en los meses cálidos.  Aunque la zona es cercana a la ciudad de Toluca tiene aún el sabor del campo mexicano, enfatizado por la presencia de haciendas en la cercanía.  Las restricciones de la zona pedían techos inclinados, materiales de la región, y una distancia considerable a los predios vecinos.  Con este punto de partida la casa tomó la forma de un objeto suelto sobre el terreno con el potencial de convertirse en un verdadero gesto, una casa tipo villa. El volumen de la casa se abrió completamente hacia el jardín en el lado sur.  La fachada norte permaneció prácticamente cerrada, también debido a que esa vista no es particularmente favorable. Para recibir acentos de sol del este y oeste, el volumen se rompió en ambos lados, formalizándose como cajas, asentadas en el terreno o colgando.  Para hacerlas más expresivas se recubrieron en madera.  Para recibir más luz en los espacios cercanos a la fachada norte se hicieron tragaluces.  El resultado es un interior cambiante, vibrante, cálido y luminoso.  El espacio interior también se hizo fluido y relajado, con espacios diferenciados aunque prácticamente no hay muros en la planta baja. Ver más Ver descripción completa
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