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El techo abrillantado del Museo de Arte Contemporáneo de Roma fue concebido por Odile Decq como un paseo  que une los alrededores decimonónicos  al enigma del arte contemporaneo. Su diseño corona el edificio existente, la antigua fábrica de cerveza Peroni, con una terraza que otorga a los visitantes la oportunidad de ver la ciudad desde un nuevo ángulo. El color dominante del museo es negro - el favorito de Decq. En el restaurante, las superficies oscuras hacen un juego de sombras que es iluminado por franjas de luz que se proyectan hacia abajo desde las lámparas colgantes en forma de flecha ("Javelot") y lámparas de mesa ("Ma Lampe"). Ambos modelos, producidos por Luceplan, fueron diseñados por Decq especialmente para el MACRO. Creo que es importante tener en cuenta estas obras, en primer lugar, como formas excepcionales de resistencia cultural a un trasfondo de indiferencia en materia de calidad y una aproximación experimental a la realidad. También se deben tratar como señales inexorables de que en Italia, también, "se puede hacer", es decir, que los lugares urbanos se pueden generar como portadores de una forma de imaginar el espacio público, hoy diferente y problemático. El MACRO es uno de estos ejemplos, los cuales serán  re-analizados y comprendidos en los próximos años. Digo esto porque sería gratificante pensar que, de vez en cuando, los críticos puedan darse el lujo de volver a los lugares que fueron celebrados al momento de su construcción y tal vez visitarlo con el arquitecto que los diseñó. Esto nos permitiría revisar cómo la vida real y la gente ha habitado, transformado y tal vez incluso disputado la obra de arquitectura que cambió el destino de esa parte de una ciudad. Ver más Ver descripción completa
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