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Desde el siglo XVIII, la traza urbana de La Paz se mantiene constante. A principios del siglo XIX tuvo un mayor desarrollo que definió su tipología y su morfología. Actualmente, es un espacio que todavía conserva una parte importante de sus inmuebles históricos, constantes ejemplos de sobriedad y sencillez. La lejanía respecto de las ciudades importantes del continente y el aislamiento en general tuvieron como consecuencia un aparente atraso en la transformación física de La Paz hasta la época porfiriana cuando recibió una gran influencia del afrancesamiento impulsado por Díaz. Cabe destacar en esta tendencia el uso del tabique recocido, los esquemas de medio patio y el uso de verandas abocinadas en los extremos, así como, la aversión a los servicios integrados. La traza ortogonal de la ciudad en lotes de 150 varas, que definieron tanto la escala como la tama son dignas de apreciar hoy, aun con las subdivisiones familiares que se ven todo el tiempo. Ver más Ver descripción completa
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