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Cuando se piensa en una segunda vivienda, es inevitable imaginar un lugar con características especiales, más aún si este es frente al mar.  La casa Elizabeth, como la llamamos durante mucho tiempo en honor a su propietaria, una mujer sola, madre de familia, que ya pasa los 50 años, refleja muy bien la claridad, simpleza y honestidad con la cual, a nuestra manera de ver, debieran enfrentarse éstos proyectos.   Lo importante es el lugar y el cobijo del viento en punta de gallo, que la vegetación a base de malezas, espinos y docas, siga intacta.  La casa a manera de un pabellón se apoya sobre una retícula de pilares de 3.50 x 3,50, que ordena así también la modulación de vigas  que termina por abrazar la casa, generando con la terraza y un pequeño espacio central (donde va la cuba) un todo estructural que se deja a la vista siendo partícipe de su expresión exterior. Ver más Ver descripción completa
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