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Distante a tan solo 29 km. al noreste del centro de la ciudad de Castro, llegando al final de la península, enfrentamos una zona llena de paisajes llamado Punta Aguantao. Desde este lugar se piensa en una vivienda para el descanso y contemplación del entorno. El encargo consistía en crear espacios donde lo privado se distanciara de lo publico, donde los niños tuvieran un lugar especial y donde la visita tome un rol importante dentro de la casa. Lugares como la cocina fueron desde el principio el punto de partida de la casa, desde ella se ordenaron todos los recintos dándole así una vista favorecida. La casa se adapta a la suave pendiente del terreno enfatizando la diferencia de lo publico con lo privado. La luz natural tiene un rol importante en la obra, se incorpora de una manera penetrante a la casa iluminando todos los recintos con intensidad. Ver más Ver descripción completa
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