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En nuestra sociedad estamos acostumbrados en percibir la arquitectura como un lujo. Podemos entender el lujo en el sentido de algo valioso y a la vez escaso. Estamos de acuerdo con lo primero, pero probablemente en lo segundo los arquitectos no hemos sido lo suficientemente insistentes para construir un entorno de mejor calidad. Ahora, si entendemos el lujo a la manera de Munari, nos daremos cuenta que en general la producción arquitectónica de nivel está asociada a una utilización impropia de materiales costosos, y esto produce una brecha de desigualdad, en la medida que los beneficios del buen diseño sólo pueden aprovecharse por aquellos que pueden financiarlo. Por lo mismo, y con el objetivo de acercar el diseño a una rango mayor de la población, llevamos un tiempo buscando lograr la mejor relación entre calidad de diseño y costo. Para ello hemos partido de la hipótesis de que la racionalización de la construcción debe definir las leyes del diseño, y en ese sentido, hemos optado por diseñar proyectos que optimicen las condiciones materiales de sistemas constructivos de bajo costo y simpleza tecnológica. Aprovechar de base las propiedades dimensionales de los materiales de construcción redunda en un aprovechamiento de material que reduce tiempos y baja los costos de una obra de arquitectura. Ver más Ver descripción completa
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