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La idea es generar una plataforma sobre la que abrirse a las vistas del mar por un lado y de la montaña por el otro. La topografía, acusada en el extremo sur de la parcela, nos ha hecho pegarnos al norte y separarnos de la rotonda de acceso buscando el punto más elevado. En esa posición buscamos un esquema en planta que permita disfrutar de esa doble orientación a la vez que aprovechar al máximo la parcela.  El conjunto se aprecia como un elemento de base, realizado en piedra y que recoge las zonas más públicas de la casa y tres elementos blancos y cúbicos que se apoyan sobre este y que corresponden con las zonas más privadas de la vivienda. El acceso se realiza desde el extremo noreste, donde una escalera tendida y mimetizada con el jardín nos deposita en la planta baja, dos metros por encima del nivel de la calle. Accedemos a la vivienda bajo un gran voladizo que cubre la entrada y que corresponde con el volumen de las habitaciones en la planta alta. Una vez dentro un patio acristalado articula el espacio generando estancias en sus cuatro lados. El estar al sureste, abierto al mar en la distancia y a la piscina en la cercanía, el comedor-cocina al suroeste, abierto a la montaña, la habitación de servicio/invitados al noroeste, abierta a un jardín contenido, más privado, y otra vez la entrada, al noreste. Una escalera apoyada en la pared del patio nos conduce a la planta alta desde donde un pasillo que se vuelca sobre el estar nos distribuye entre la habitación principal, como una unidad independiente colocada sobre el comedor-cocina. Al otro lado de este pasillo el otro volumen correspondiente a las habitaciones de los hijos con un baño compartido situadas sobre la entrada. Ver más Ver descripción completa
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