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La obra arquitectónica consiste en un conjunto interrelacionado de espacios habitables, que se definen de acuerdo a las tareas que se realizan en cada uno de ellos. Además de la funcionalidad de cada espacio, otra característica importante es el confort de sus usuarios. Uno de los elementos que aseguran ese confort interior y la funcionalidad de cada ambiente, sea en el hogar o en edificios comerciales es, sin duda, la iluminación. La iluminación adecuada ofrece los niveles de intensidad y distribución necesarios para la realización de las tareas destinadas a cada ambiente y, por otro lado, también proporciona los elementos ideales para garantizar el confort de los usuarios, evitando por ejemplo, el exceso de iluminación o reflejos incomodos. Asimismo, el uso adecuado de la iluminación, proporciona ahorros significativos en el consumo de la electricidad. Para alcanzar la iluminación ideal de cada ambiente, el proyecto debe  basarse en el aprovechamiento de la iluminación natural a través de fachadas y cubiertas (temporal), en la instalación de alumbrado (permanente) y en la instalación de controles de luz (sea de la luz natural o eléctrica), que no sólo mejoran la experiencia de trabajo, sino ayudan a ahorrar energía mediante el uso de la luz cuando y donde más se necesita. Por esta razón, es importante que  el diseño de los cerramientos exteriores, sobre todo en ventanas y lucernarios, así como el de la propia instalación contemplen desde un principio opciones para el control de luz. Ver más Ver descripción completa
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