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La Comunidad Israelita de Santiago que funcionó por casi cincuenta años en la Gran Sinagoga de calle Serrano, decide trasladar su sede al sector oriente de la ciudad, optando así a albergar mayores actividades comunitarias, sociales y culturales además de las religiosas. El encargo consistía en combinar un amplio programa híbrido de recintos de distinta índole en tamaño, categoría y usos, al mismo tiempo que exigía imprimir una alta cuota de simbolismo a la experiencia de los recorridos y las permanencias. El terreno, de una superficie de dos hectáreas y doscientos metros de fondo deslinda al poniente con una construcción de deteriorante impacto visual, posee un colchón vegetal de antiguos nogales y castaños a lo largo del borde oriente y domina una marcada presencia del cordón cordillerano hacia el sur. Ver más Ver descripción completa
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