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El proyecto nació del sueño  de dos familias. Una la del arquitecto y la otra la de su hermana, cada una con cuatro miembros, padre madre y dos hijos de pocos años.  Ambos tenían la ilusión de hacerse su propia casa. Cada una para que la familia pueda crecer allí, de manera independiente y de manera conjunta. Para que los primos se encuentren en el jardín. Para que las familias tengan la intimidad indispensable de una casa y al mismo tiempo puedan compartir el espacio y el tiempo si así lo quieren. El lugar, un par de lotes esquineros en el barrio de casas “Santana” en el norte de Bogotá, en el pie de monte de los cerros que vigilan toda la ciudad de norte a sur, un poco más alto que el resto de la sabana, presenta vistas espectaculares hacia todos los puntos cardinales. El cerro virgen cercano está muy presente al oriente y tras de este amanece, los árboles viejos y altos del separador central de la avenida principal del barrio se sienten encima todo el tiempo, la ciudad se ve rasante a lo lejos hacia el occidente después del centro de manzana verde donde se pone el sol que es dorado al atardecer. Allí el arquitecto diseño dos casas familiares iguales, dos casas gemelas en un lugar especial  de una ciudad que tiene un clima privilegiado pues su temperatura promedio es 15 grados centígrados, con un clima seco y un sol que enciende a la gente de ánimo o una lluvia benévola y vertical para mirarla. Donde la luz cambia mil veces durante el día, sin insectos, ideal.  Ver más Ver descripción completa
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