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Al no tener un terreno cuando nos planteamos diseñar nuestra casa, desarrollamos un esquema elemental que podría funcionar para Quito o los valles al este de la ciudad; esto implicó sintetizar nuestra experiencia en una forma abstracta, inspirada en el trabajo de Donald Judd, que podría ser ubicada en cualquiera de los lotes que probablemente encontraríamos: una caja abierta (1), cuyos límites espaciales serían la cordillera oriental y occidental. Como no teníamos un lugar, buscamos en los espacios que considerábamos propios y encontramos que el patio (2) era el generador de lugar por excelencia en nuestra historia. Por otro lado estaba nuestra fascinación por la casa de vidrio (3) prototípica y sus posibilidades en nuestro clima templado. Mientras el patio crea un sentido de lugar, tiene que ser confinado para funcionar como tal, por lo que la cordillera no puede ser su límite espacial. La casa de vidrio, en cambio, funciona perfectamente como espacio ilimitado; la suma del patio a la casa de vidrio (4) nos facilita el adaptarnos a las condiciones de los posibles sitios. Ver más Ver descripción completa
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