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El Colegio de Arquitectos debe ser la casa de los arquitectos, el espacio donde confluyan. Un lugar de encuentro y de articulación entre los diferentes actores que participan en nuestra disciplina. El espacio arquitectónico emerge como la pieza fundamental para la generación de esa confluencia. Un gesto inicial -un plano plegado- se transformó en un elemento que configura ese espacio de confluencia. Desde una situación bifronte, ese elemento estructural que toma forma y cuerpo constructivo anuncia, por un lado, la generación de un espacio al interior del edificio y, por otro, una apertura hacia el espacio público del centro histórico de Santa Fe. Se convierte así, pliegue y espacio, en un dispositivo de transición entre la arquitectura y la ciudad. Hay un primer límite, preciso, contundente, una tapa que reconstituye la escala urbana, que contiene lo que sucede a partir de ese punto, un microclima autónomo desde sus formas, una sucesión de espacios drenantes. Ver más Ver descripción completa
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