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El encargo consistió en una casa de fin de semana en la playa de Matanzas, donde el propietario pudiera practicar yoga. La casa fue pensada para practicar yoga integrando la actividad en el espacio principal. Se propuso un nivel de 30 cm más alto que el área que conecta con el jardín y que es a la vez un balcón frente al mar. Este espacio central conecta con las zonas más privadas, los dormitorios. Los requerimientos básicos fueron configurar un ambiente acogedor, contenido y con buena exposición del sol, así como armar un lugar protegido del viento (patio trasero de la casa). Se consideró una materialidad muy sencilla (madera, zona forestal) y mano de obra local (muy económica. Las superficies interiores de madera, son las paredes de pino Oregón y el piso en roble. En la cocina/living y los baños el piso negro es de piedra pizarra. Ver más Ver descripción completa
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