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El sitio de construcción es una larga y estrecha franja de tierra entre una carretera litoral y un acantilado. El concepto clave del diseño, además de asegurar un espacio de vida suficiente, era armonizar con el entorno natural que lo rodea. El terreno se encuentra dos metros por debajo del borde de la carretera, y la pendiente natural del terreno se utilizó audazmente sin intentar reestructurarla. El edificio tiene una forma muy estética que hace que parezca flotar en el aire. El lado norte frente a la carretera es plana y simple. Al acercarse a la casa en auto, la forma blanca de la parte oeste del edificio se vuelve gradualmente más grande, y refleja la luz del sol. No hay ventanas en los lados del edificio. Está diseñado para que desde todas las ventanas sólo el mar sea visible. En la casa horizontal, el cielo azul y el mar justo en frente de ella, pertenece a la familia que vive en ella. La atención se vuelve al sonido de las olas del mar, creando una experiencia de vida relajante. La casa no está en el medio de la ciudad pero sí en un entorno natural único, por lo que el arquitecto diseñó la casa para traer a los residentes los beneficios de ese entorno a través, tanto de la elección de los materiales como del diseño general. Para no estropear el paisaje se requirió de un diseño que fusionaba el edificio con su entorno. Ver más Ver descripción completa
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