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El programa contemplaba la construcción de una iglesia para 400 personas, dentro de la cual, una capilla pudiera permitir el uso diario para 100 personas. El centro parroquial se completó con despachos, salas para usos diversos, aulas de catequesis, dos viviendas para sacerdotes y una habitación para invitados. El planeamiento urbanístico preveía la implantación del edificio en el centro de un espacio rodeado por edificios de viviendas que alcanzan alturas de hasta ocho plantas: Una situación anodina difícil de lidiar. Dicho emplazamiento desaloja dos subplazas a ambos lados del solar. La relación con estas plazas y su conexión fueron el punto de apoyo a la hora de proyectar el edificio. La iglesia se levanta perpendicularmente a la principal avenida del barrio, siguiendo la secuencia de los edificios que la acompañan, asumiendo así unas reglas que le ayuden a ocupar su emplazamiento con naturalidad y discreción. Un amplio atrio cumple las funciones de vestíbulo exterior, poniendo en relación las plazas mencionadas, añade un interesante episodio urbano para quien simplemente lo atraviesa, y sirve de punto de encuentro y recogimiento como paso previo al ingreso en el templo, conectando éste a su vez con el centro parroquial. En este último, las casas de los sacerdotes se han situado en la planta superior. Un patio elevado que recorre toda la longitud de la fachada permite iluminarlas sin problemas de privacidad. Ver más Ver descripción completa
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