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La necesidad (y la obligación) de proteger de forma celosa las armas que, paradójicamente, hay que mostrar al cliente no representa otra cosa que una conciliación entre opuestos. Opuestos que han venido presentándose en el proyecto de manera continua: ¿cómo mostrar un producto cuando la fachada comunicativa, comercialmente hablando, resulta temible en términos climáticos? ¿cómo un negocio familiar, extremadamente conservador, en torno a una actividad también muy conservadora puede admitir la aparición de un establecimiento que intente negociar con la modernidad, en cualquiera de sus acepciones? El edificio es una respuesta y una consecuencia a estos opuestos, desde la planta a los alzados, en la materialidad, en el cromatismo y en las texturas. NEGRO_un cofre metálico cerrado en la parte posterior, pero que se muestra siempre como fondo abstracto, donde custodiar armas y munición, pero también donde trabajar en ellas, donde repararlas, trabajando artesanalmente la madera y el metal. Ver más Ver descripción completa
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