Ciudad y tecnología en Latinoamérica: el caso de Temuco en Chile

Entre los factores que han propiciado los cambios profundos de las ciudades contemporáneas, se suelen considerar la economía global, los procesos tecnológicos, y la administración o gobierno público de las ciudades. Mientras que la economía condiciona actividades, decisiones estratégicas y procesos sociales, atañendo al contenido o función de los sistemas urbanos; es la tecnología la responsable del componente estructural y funcional a partir del que evolucionan las ciudades, es decir, aquello que articula las “piezas” del sistema urbano, y le confiere unidad y funcionalidad como tal sistema.

Centrado en el caso de Temuco, una ciudad al sur de Chile, este artículo representa el interés de presentar estos procesos “en crudo”, de forma explícita, pues estamos acostumbrados a casos europeos, donde las políticas y planificación públicas moderan las tendencias inerciales de expansión difusa y segregación funcional y social, atemperando procesos relacionados con dinámicas económicas y tecnológicas globales.

Se suelen considerar, entre los factores que han propiciado los cambios profundos de las ciudades contemporáneas, señaladamente algunos, como la economía global, los procesos tecnológicos, y la administración o gobierno público de las ciudades. Mientras que la economía condiciona actividades, decisiones estratégicas, procesos sociales, en definitiva, atañe al contenido o función de los sistemas urbanos (las ciudades son grandes condensadores de actividades, significantemente económicas) es la tecnología (considerando la propia administración burocrática como una racionalización tecnológica del gobierno público) la responsable del componente estructural y funcional a partir del que evolucionan las ciudades, es decir, aquello que articula las “piezas” del sistema urbano, y le confiere unidad y funcionalidad como tal sistema.

Bajo esta premisa, el artículo pretende reflejar los procesos tecnológicos más relevantes que han acontecido recientemente en una ciudad, en la voluntad de esclarecer cómo es funcionalmente, en su estructura, la ciudad que se viene desarrollando -en claro disímil respecto al concepto de ciudad clásica- en el último siglo. En ese sentido, la toma como objeto de análisis de una ciudad latinoamericana representa un interés particular; acostumbrados en las ciudades europeas a que políticas y planificación pública moderen las tendencias inerciales de expansión difusa y segregación funcional y social, atemperando procesos relacionados con dinámicas económicas y tecnológicas globales, determinadas ciudades en Latinoamérica, y en particular en un país con una iniciativa pública “relajada” como es el caso de Chile, representan el interés de presentar estos procesos “en crudo”, de forma explícita, escasamente matizados por la voluntad del común.

Esquema de estructura de redes y nodos característico de una ciudad contemporánea (izquierda) y esquema de un circuito integrado (derecha); el segundo se asemeja a los sistemas de comunicaciones de transportes que definen la imagen de las ciudades actuales.. Image © Miguel Gómez Villarino

Es el caso que nos atañe, respecto a la ciudad de Temuco, en el sur de Chile.

Sobre la tecnología en relación  las ciudades. Conceptos de “tecnología”

Podemos considerar a las ciudades en la actualidad como el marco físico de las sociedades contemporáneas. Esto, en la medida en que el viejo binomio Campo-Ciudad, que daba sentido a la segunda en oposición a la realidad del “campo” –en tanto que una agrupación de población que no produce los medios para su subsistencia- se ha ido difuminando a medida que la ruralidad va desapareciendo, empujada la población del campo, con el avance de la industrialización agraria, a trasladarse a las ciudades en lo que se ha venido denominando como urbanización global.

Como tal marco físico de la sociedad, construido por el propio hombre, la ciudad se constituye en un gran sistema tecnológico en sí mismo, una suma de diversos elementos que entran en sinergia para un funcionamiento unitario y articulado.

Para esclarecer el difuso concepto de tecnología cabe recurrir a algunos de los autores que se emplearon en su discernimiento. Ortega y Gasset (1938) definía la tecnología como la “racionalización de los procesos (humanos) encaminada a obtener un fin”. Esta definición resulta esclarecedora, en tanto que para que exista un proceso tecnológico es necesario identificar una finalidad, y una racionalización en la forma de obtenerla. Por ejemplo, según el propio Ortega, el hombre primitivo: mientras obtiene el alimento capturando animales o frutos, sin un plan previo, no aplica tecnología o usa una muy débil; a medida en que idea procedimientos para la caza y la agricultura, se encomienda a procedimientos técnicos para sus fines.

Plano del centro histórico de Temuco, con la Estación de Ferrocarril.. Image © Miguel Gómez Villarino

Un segundo autor clave en el estudio de la relación entre tecnología y ciudad es Lewis Mumford. En “Técnica y Civilización” (1932) establece una diferencia entre dos conceptos de técnica, que en buena medida, en su interpretación, condicionan el paso de la ciudad histórica a la ciudad posterior a la revolución industrial. La diferenciación de que se sirve es la que separa la herramienta de la máquina, definiendo dos estadios tecnológicos en la evolución de las civilizaciones.

La herramienta, en su concepción, admite ser manipulada; no compromete resultados futuros concretos. Se adapta a las condiciones del ambiente, aunque lo puede modificar significativamente. Su evolución está ligada al “ensayo y error” dilatado en el tiempo, sometido a la casualidad; trabaja más con aproximaciones que con la precisión. Así, serían “herramientas” el lenguaje, la artesanía (textil), agricultura y ganadería tradicionales, la construcción vernácula.

La máquina por oposición se deriva del descubrimiento de leyes científicas que luego se aplican a entornos controlados para obtener un fin concreto. Requiere del establecimiento de leyes abstractas derivadas de conocimientos, y de la disposición de un entorno controlado para obtener a través de esos procesos un fin esperado. De la lectura “El Mito de la máquina” (1968) cabe establecer los procesos con los que opera, para Mumford, esta “máquina” tecnológica:

1. El sistema tecnológico ha de existir en función de otro pretecnológico (el medio natural) del que extrae la materia y energía para el proceso.

2. Busca (a priori) un objeto o finalidad.

3. Para obtener el fin, necesita prever con exactitud lo que sucederá. Por tanto, necesita establecer leyes, identificadas a partir del conocimiento, que se cumplan para obtener siempre el mismo fin.

4. Consiguientemente, necesita aislar los ámbitos en que el proceso se desarrolle, para evitar cualquier interferencia o aleatoriedad.

Mumford vislumbra así la transición de las ciudades históricas, herederas de la herramienta, a las ciudades postindustriales, a las que se identifica por su papel como motores del progreso tecnológico, económico y de la calidad de vida (fines); y en las que la racionalización de estos procesos compromete la aplicación de ámbitos especializados para las actividades, altamente normados, en un sistema “maquinal” conjunto más eficiente y menos arbitrario.

Sobre la ciudad de Temuco, y los principales procesos recientes asimilables a procesos tecnológicos

Ubicada al sur de Chile, a mitad de camino entre la costa Pacífica y la cordillera de los Andes, Temuco fue fundada en el siglo XIX, dentro del proceso de “pacificación” de la Araucanía emprendido por el estado chileno. La ciudad se ubicó entre dos cerros de significación para los mapuches pehuenches del área, el Conunhuenu y el Ñielol, y a la rivera del río Cautín, en un enclave de la ruta que conducía hacia el sur, actual Panamericana, que corta aún a la ciudad en diagonal.

Estudio detallado del crecimiento urbano: 1943, 1975 y 1992. Image © Vía Dirección de Planificación, Municipalidad de Temuco

Fundada siguiendo la tradición colonial, a partir de una plaza de armas que albergaba los principales edificios religiosos y de gobierno, la ciudad se iba expandiendo en una cuadrícula que albergaba las diversas zonas y barrios residenciales a su alrededor.

A comienzo del siglo XX llega el ferrocarril, siguiendo la misma traza de la Panamericana. La Estación se convierte en un nuevo polo, promoviendo el desempeño de una feria en sus inmediaciones donde se compran y venden los principales productos del campo. A raíz de los procesos de mecanización y capitalización de la agricultura, la ciudad pasará progresivamente a ser área de recepción de población rural que ha quedado consecuentemente desempleada. Este hecho, conjuntamente con la difusión del uso del vehículo particular, explican en gran medida el boom de crecimiento extensivo de la ciudad (Boisier, 1998).

Asimilación de los principales procesos  urbanos a sus correspondencias tecnológicas

Así pues, llegando a épocas recientes, encontramos que se ha generado una dinámica de crecimiento expansivo apoyada en el vehículo particular; además, se han ido implementado infraestructuras básicas (agua, alcantarillado, electricidad), y se consolidan determinadas superficies especializadas: malls; universidades; Casino “Dreams” para el ocio, supermercados, etc.; la planificación normativa que fomente la compacidad urbana y en interés del espacio público, como se decía, es débil. A raíz de todo esto, se producen nuevos fenómenos, de menor escala y derivados de los anteriores:

Esquema de las principales redes de tránsito (izquierda) y área del Mercado (derecha), el cual en el centro, ejerce de nodo principal de la movilización colectiva. Las áreas marcadas en rojo señalan la gran cantidad de microbuses que se detienen y recogen a la gente en su entorno inmediato.. Image © Miguel Gómez Villarino

  • Aumenta la distancia de los desplazamientos, lo que motiva la implementación de sistemas de transporte colectivo (microbuses, turismos “colectivos”).
  • El espacio público se degrada. El centro pierde fuerza como lugar de concentración. Las plazas, jardines, bulevares, son escasamente visitados.
  • Existe una cultura del coche como medio único de desplazamiento. Ciertos clichés lo explicitan: los vehículos al doblar no respetan al peatón. Las aceras se separan con vallas, convirtiendo la calzada en cerrada.
  • “Desvanecimiento” de las fachadas urbanas en el centro, en un proceso de degradación, en que sirven como mero soporte para anuncios. Proceso de terciarización comercial del centro y expulsión paulatina de los residentes.
  • Especialización de otra parte del centro en servicios especializados y, administración. Surgimiento de aparcamientos para el vehículo particular.
  • Procesos de “condominización” periférica: urbanizaciones que se implantan sin continuidad urbana, solamente conectadas a las vías de tránsito principales.
  • “Condominización” en altura: edificios de apartamentos que van surgiendo, con modelos parecidos a los extensivos: una única entrada, y acceso en vehículo particular.
  • “Cierre” de los perímetros urbanos. Los condominios se aíslan de su entorno. La ciudad se cierra en sí misma y se conecta en red.
  • Formación de una sociedad paralela de aluvión que habita poblaciones y barriadas desconectadas del sistema general de redes, viviendo de una economía informal. Subsiste aquí el negocio de barrio,  a veces instalado en la misma vivienda.
  • La calle “es para los pobres”. Se asimila el  caminar con las clases bajas.
  • Los barrios populares mantienen una estructura relacional, como asociaciones vecinales, comunidades religiosas, etc.; en los condominios más ricos desaparece prácticamente cualquier tipo de relación “entre vecinos”.

En consecuencia, se pueden sistematizar los procesos mencionados en dos grandes dinámicas atingentes a lo que, en palabras de Mumford, implica un proceso tecnológico:

Paseo de Balmaceda histórico (izquierda) y en la actualidad (derecha): degradación del espacio público.. Image © Miguel Gómez Villarino

  • Los entornos para las actividades se hacen progresivamente monofuncionales, especializados: residencias; oficinas y zonas de servicios; universidades, hospitales; industrias, comercio en los malls, incluso el centro como un entorno especializado, tienden a desarrollarse en ámbitos cerrados en sí mismos y conectados a las redes de tránsito.
  • El medio de transporte “estándar” es un medio mecanizado. Consecuentemente, las vías para la movilidad son rápidas, especializadas en el vehículo a motor (como en otros puede ser el ferrocarril o el metro) en las que el peatón es una entidad extraña. El peatón idealmente sólo caminaría en el interior de las zonas o recintos especializados.

Calle Bulnes antiguamente (izquierda) y en la actualidad (derecha): desmaterialización de las fachadas. Image © Miguel Gómez Villarino

Finalmente, la degradación del espacio público es asimilable al hecho de que se trata de un área de mezcla, aleatoria, poco controlable y especializada. Los cauces de relación y comunicación, cerrados y especializados, y las áreas igualmente especializadas, caracterizan, en lugar de aquél, la estructura de esta ciudad que progresivamente se impone.

Condominios 'verticales' surgen en el centro por sobre el primitivo zócalo residencial.. Image © Miguel Gómez Villarino
Condominios 'horizontales', propios del extrarradio. Image © Miguel Gómez Villarino

5. Conclusiones: modelización de los efectos de la “tecnologización” urbana en Temuco

En conclusión, el análisis permite la construcción de un modelo de tipo tendencial al que se dirige la ciudad en tanto que ente tecnológico, compuesto por los siguientes elementos:

Áreas especializadas cerca del centro. En amarillo: centro de servicios y administrativo. Rojo: área comercial. Azul: feria tradicional. Verde: centros comerciales o grandes equipamientos concentrados. Image © Miguel Gómez Villarino

-          Entornos convencionales cerrados y especializados para el desarrollo de las actividades: residencial, administración y servicios, comercio, ocio, educación…

-          Redes de comunicación (y de suministros o evacuación), igualmente aisladas del medio, que constituyen la estructura o columna vertebral del sistema.

-          Como elementos de conexión entre redes y áreas, podemos identificar los nodos de acceso y desembarco: paradas de bus, estaciones de bus o tren, nodos de acceso a autopistas urbanas, vías de servicio.

Desde el punto de vista del peatón, en resumen, la ciudad aparece ahora fragmentada, discontinua, repleta de barreras y trabas; en realidad, la estructura urbana descansa en un haz de redes y entornos, lo que ha volatilizado en buena medida la continuidad espacial de antaño, imponiendo sus reglas al “usuario” de la ciudad, que debe estar plenamente integrado, o bien vivir en marginalidad, apegado a una relación estrecha con el territorio. La sociedad plenamente incorporada a esta ciudad tecnológica no percibe las discontinuidades que alberga, pues la encuentra, interiormente, perfectamente articulada. Mientras, la continuidad espacial física, real, histórica de la ciudad ha quedado volatilizada en la ciudad tecnológica, condenada a la dicotomía de un “dentro y fuera” que parece imponer sobre el territorio y la propia sociedad.

Esquema que refleja las estructuras 'en serie' de la ciudad, conectadas por las redes de tránsito . Image © Miguel Gómez Villarino

Bibliografía

  • Mumford, L. Técnica y Civilización. Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 1980.
  • Ortega y Gasset, J., Meditación de la Técnica, Lecciones. Espasa Calpe, Madrid, 1965
  • Ascher, F. Los Nuevos Principios del Urbanismo. Alianza Editorial, Madrid, 2004.
  • Boisier, S. Procesos de urbanización y suburbanización recientes en el sur de Chile. Ministerio de Educación y Cultura. Santiago de Chile, 1992.
  • Dirección de Planificación, Municipalidad de Temuco. Antecedentes históricos de la comuna de Temuco, Municipalidad de Temuco, 2008.

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Sobre este autor/a
Cita: Miguel Gómez Villarino. "Ciudad y tecnología en Latinoamérica: el caso de Temuco en Chile" 30 dic 2014. ArchDaily en Español. Accedido el . <https://www.archdaily.cl/cl/759396/ciudad-y-tecnologia-en-latinoamerica-el-caso-de-temuco-en-chile> ISSN 0719-8914

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