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Uno de los temas más desarrollados en la Arquitectura, especialmente durante el movimiento moderno es el de la correspondencia entre el interior y el exterior de un objeto arquitectónico. Le Corbusier escribía...”un edificio es como una burbuja de jabón. El exterior es el resultado del interior...”. Es decir, el programa y el espacio deben ser “expresados” en el exterior. El mensaje que transmite una elevación hacia afuera es una cosa y otra es qué tanto de su espacio interior se refleja en su exterior. Todo objeto arquitectónico posee una dualidad implícita. Por una parte, es un espacio contenido, limitado, definido por distintos elementos articulados según un programa. Por otra parte, es simultáneamente una pieza urbana, la cual representa un fragmento de ciudad el cual contribuye a definir nuestra percepción del espacio público. Ver más Ver descripción completa
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