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Esta casa, en el histórico barrio de Mouraria, ha sufrido una serie de cambios con el paso de los años, cortando sus espacios. La casa ha perdido su armonía y sus espacios comunes se relacionan ahora de forma ambigua. La intervención buscó generar un área social abierta a la calle, uniéndose a la habitación y la cocina, en un gesto que llena toda la longitud de la fachada. Las habitaciones se reconstruyen en albañilería. La conservación y restauración de materiales tradicionales como la madera y el yeso fueron una premisa dentro del proyecto, buscando armonizar las preexistencias con los nuevos elementos. Debido a que es una casa de sólo 55 m2, el espacio de circulación se limitó al mínimo - una "caja" que se abre o se cierra a la zona común, racionalizando la distribución de los espacios restantes, más privados. La nueva configuración, más flexible, proporciona la intimidad o la apertura -según se quiere vivir. Ver más Ver descripción completa
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