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Este proyecto se encuentra en Alentejo, a unos 10 km al interior del océano Atlántico. El área cuenta con un paisaje rural montañoso y está cubierto con viejos árboles de alcornoques. El clima es templado y seco, y por eso la intención principal fue crear un jardín privado. Las murallas que lo rodean tienen hasta cinco metros y medio de altura para proporcionar la sombra necesaria. Todo está construido a partir de hormigón en obra, de color rojizo. El carácter del complejo está definido por los muros circundantes, que se cierran y se abren hacia el cielo a modo de pétalos. La vivienda en cuestión es invisible y se desarrolla a través de un solo piso detrás de los muros circundantes. La sala de estar principal está situada en el extremo de un estricto eje que va de norte a sur, incluyendo vistas hacia la piscina. Un pasillo curvo permite a los habitantes refugiarse en las sombras y en habitaciones privadas más introvertidas. Ver más Ver descripción completa
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