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Los arcos fueron ampliamente utilizados por la civilización romana para conmemorar sus grandes logros y hazañas. Constantino, Tito, y Septimio Severo los construyeron para conmemorar sus victorias militares. Ingenieros en Segovia y Nîmes las incorporaron a sus revolucionarios acueductos. Y 1.500 años después de la caída romana, Rafael Moneo le dio un toque moderno a esta antigua estructura en el impresionante Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, ubicado en la antigua ciudad romana de Augusta Emerita en la Península Ibérica. Los altos soportales de sencillos arcos semicirculares fusionan la historicidad y el diseño contemporáneo, creando un llamativo pero delicado acceso a las ruinas de una de las más grandiosas ciudades del Imperio Romano. En 1979 se comisionó a Moneo para la construcción del museo como parte de las celebraciones del gobierno español del segundo milenario de la fundación de Emerita Augusta. El museo remplazó a otro de 1838 construido en el mismo sitio, en el centro de una de las más grandes y mejor conservadas ciudades romanas de Europa Occidental, justo al lado de uno de los anfiteatros más antiguos y espectaculares que sobreviven en el mundo: el Teatro Romano de Mérida.  Ver más Ver descripción completa
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