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La expansión urbana de la capital federal avanza más allá de sus fronteras, así como también a otros centros urbanos del país, y cambia la línea del horizonte tan presente en la vida de sus habitantes. Nace, entonces, un nuevo contorno de la ciudad donde lo visual se diferencia de lo previsto por los proyectos urbanísticos del plano piloto de Lucio Costa. Los condominios cerrados, proliferados por la polémica creencia de formular espacios seguros, modifican el paisaje y privan a los residentes de las interrelaciones presentes en las ciudades convencionales. Pero paradójicamente, solamente en estos espacios aislados son encontradas en raras oportunidades de proyectar la renuncia al "cerramiento frontal", sea por la obligación impuesta por las propias reglas de los condominios o por la sensación de seguridad percibida en los recidentes. Y fue esta característica - la de integrar la casa a la calle - la que ofreció las directrices proyectuales estructural para el diseño de la residencia. Ver más Ver descripción completa
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