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El punto de inflexión en la carrera de Frei Otto -galardonado este año con el premio Pritzker- llegó hace casi cincuenta años en la Exposición Universal de Montreal, Quebec en 1967. En colaboración con el arquitecto Rolf Gutbrod, Otto fue el responsable del pabellón de exposiciones de la República Federal de Alemania, una  red de cables tensionados coronados por membranas, llevando por primera vez sus experimentos en arquitectura liviana a la escena internacional. Junto con la Biosfera de Fuller y Hábitat 67 de Safdie, el Pabellón Alemán fue parte de la demostración de arquitectura moderna en la Expo; enfocándose en como el potencial tecnológico, la prefabricación y la producción en serie podían generar un nuevo enfoque humanitario dentro de la arquitectura. Esta notable colección en la Expo fue a la vez el cenit del meliorismo moderno y como su trágica caída; nunca desde ese entonces se ha visto el mundo un despliegue de arquitectura innovadora tan singularmente esperanzadora.  Ver más Ver descripción completa
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