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Ubicada en Perdizes -una región de accidentada topografía en la capital del estado-, esta antigua residencia de casi 300 m2 fue adquirida para convertirse en una oficina de ingeniería. A pesar de su mal estado de conservación, la casa permanecía prácticamente sin cambios. Por lo tanto, la reforma tenía como principal ventaja la preservación de sus muros exteriores, modificando sólo algunos muros internos para incorporar las necesidades del programa solicitado. En la planta baja están ubicados los ambientes que permiten el acceso al público, tales como recepción, biblioteca, cocina y una gran sala de reuniones con vistas al jardín interior. Ya en el segundo piso, se decidió eliminar algunas paredes internas para dar cabida a una amplia zona de producción con dieciséis estaciones de trabajo. Como las paredes originales demolidas eran autosuficientes, el refuerzo estructural se resolvió con una viga y dos pilares metálicos de sección tubular, que se destacan en medio del ambiente. Ver más Ver descripción completa
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