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Se encargó un pabellón al borde de una cancha de tenis que resolviera cuatro programas en este orden: Un sauna, un gimnasio, unos baños y una casa de cuidador. Los dos centrales debían relacionarse con la cancha. Los dos laterales no debían hacerlo. Los tres relacionados al deporte debían relacionarse entre si. La casa de cuidador debía quedar excluida del resto. Trabajamos una barra única, de un mismo material y con una cubierta a dos agua, reconocible desde todos sus ángulos. Sintetizamos el problema de las relaciones entre los recintos haciendo tres cortes en el edificio, para luego rotar levemente las partes cortadas generando, por dichos cortes, los accesos a los recintos relacionando sus interiores con el paisaje donde se emplaza. El resultado, pese a la disección, siguió siendo una sola pieza, capaz de “recordar” su estado inicial, anterior a los cortes que hicimos. Ver más Ver descripción completa
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