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El Tantorio enmarca las sensaciones de gran calado de sus usuarios a través de la evocación de Dios y caverna. Una arquitectura estereotómica formada por una envolvente perforada de hormigón blanco nace de la tierra para cobijar al humano que se despide de sus fallecidos. A través de un gesto formal, la apertura de esta caverna de hormigón en dirección diagonal hacia el sol, se rinde culto a este dios primitivo.  El solar es un pinar a las afueras de un pequeño municipio, el edificio se implanta ocupando su extremo sur para definir un nuevo borde urbano de carácter arquitectónico monumental. Su acceso al público se produce por el oeste al final de un recorrido peatonal procedente de casco urbano y da paso a un espacio de vestíbulo volcado al sur, que articula las circulaciones hacia velatorios y servicios. Ver más Ver descripción completa
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