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El concreto siempre ha tenido una estrecha relación con la tierra; como el material preferido para la creación de los cimientos de los edificios, uno de sus usos más comunes es efectivamente como el sustituto más fiable para el suelo. En el siglo XX, la capacidad del concreto de transformar nuestra interacción con el suelo fue llevada al siguiente nivel. A medida de que tanto arquitectos como ingenieros exploraban las oportunidades que ofrece la combinación del concreto armado y la mentalidad modernista, se hicieron varios intentos de reemplazar el suelo de una manera más dramática: mediante la creación de una nueva base, separada de la tierra misma. El ejemplo más difundido entre éstos fue la ingenieril autopista elevada que surgió en todo el mundo, y la más relevante para los arquitectos, las "calles en el cielo" plasmados en desarrollos como los Robin Hood Gardens de Alison y Peter Smithson. Newcastle ofrece un ejemplo de ciudad sobre esta teoría, iniciando un ambicioso plan para convertirse en la "Brasilia del Norte" por medio de la creación de una red elevada de pasajes peatonales totalmente separada de los automóviles. Aunque el proyecto fue abandonado en la década de los 70s, estas ideas se incluyeron solamente en secciones pequeñas. Ver más Ver descripción completa
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